Brunner: cerraron los testigos y el jueves se conocerá la sentencia
La quinta y última jornada de testigos se cerró hoy en el Tribunal Penal Uno de Posadas, donde se lleva adelante el juicio contra Juan Gastón Brunner (31), acusado de homicidio simple por las muertes de Susana Prestes (41) y Oscar Meza (47), en 2016.
De las seis testimoniales recolectadas en la ocasión, se destacó la del matrimonio formado por Julio Ricardo Ramos y Olga Argüello, quienes viajaban en un Volkswagen Gol Country, detrás del automóvil Ford Fiesta Max en el que se trasladaban las víctimas.
Entrevistada a través de una videoconferencia por la representante del Ministerio Público Fiscal, Patricia Clérici, la mujer refirió que, aquel 13 de febrero de 2016, "er un día muy lindo, estaba mirando de costado por la ventana y escucho una explosión grande", sostuvo sobre el momento del impacto.
"Cuando miro para adelante, veo un auto que está encima de nosotros y sentí mucho dolor", indicó Argüello, que iba de acompañante, y agregó: "Me desmayé y me desperté en el hospital".
Según aseguró la testigo, las heridas recibidas le llevaron un día de internación, mientras que los efectos psicológicos continúan hasta la actualidad, a siete años del siniestro vial: "No me quiero acordar porque me hace mucho mal, me costó dos meses caminar bien, no podía salir a la calle porque me daba miedo".
Seguidamente, fue el turno de Julio Ricardo Ramos, quien refirió que "veníamos despacito, a unos 40 o 50 kilómetros por hora".
Al igual que su mujer, el jubilado recreó que "era un día lindo, con buena visibilidad". Respecto al momento del choque, relató que "pasé último en el semáforo, cuando de golpe veo una sombra que se cruza y frené instintivamente, escuché una explosión y vino un auto de golpe, con las cuatro ruedas para arriba y nos chocó muy fuerte".
"Mi señora quedó inconsciente y le atendí a ella, pasó entre las 10.20 y las 10.30", dijo el testigo y añadió: "El tránsito era normal y yo iba a 30 0 40 metros" detrás del auto de las víctimas.
Consultado sobre las consecuencias que tuvo el hecho en su vida, el hombre adujo que "me agarró un estado depresivo, una fobia, miedo, estuve muy mal psicológicamente, y estoy mal; hasta ahora tengo los dolores del pecho del cinturón de seguridad".
Asimismo, Ramos confirmó que no demandó civilmente a Gastón Brunner -como sí lo hizo la familia de Susana Prestes-, pero que recibió una demanda civil por parte de los familiares de una de las víctimas, quienes entienden que también pudo haber tenido un grado de responsabilidad en el hecho.
Los testigos declararon en videoconferencia.