Crimen de Dani Tizato: el padrastro dio negativo al ADN y peritan celulares
Valdair de Escobar, el padrastro de César Daniel Tizato, dio negativo en el estudio de ADN que buscaba determinar si tuvo implicancias en el asesinato y abuso del adolescente de 15 años, ocurrido en agosto de 2020 en San José.
La medida había sido ordenada hace dos meses por Miguel Ángel Faría, a cargo del Juzgado de Instrucción 4 de Apóstoles, luego de que Richard Cristaldo, la última persona que vio con vida a la víctima, y Rubén Telmo Piñeiro, también dieran negativo a las pericias genéticas.
De esa forma, tras dictarle la falta de mérito a ambos y que, por ende, la causa se quedara sin detenidos ni sospechosos, el magistrado ordenó que el ADN de Valdair de Escobar sea sometido al cotejo con las muestras obtenidas del cuerpo de la víctima, que arrojaron la existencia de dos perfiles masculinos.
Además de ser una maniobra de descarte, Faría se basó en declaraciones de familiares de su mujer y madre de Dani, Mariza Da Rosa, quienes habían indicado al inicio de las investigaciones que el adolescente tenía una mala relación con su padre adoptivo, a quien además apuntaron por ejercer violencia de género.
Sin embargo, a los resultados del estudio científico se sumó el hecho de que, el domingo 31 de agosto de 2020 -día en el que César Daniel fue visto por última vez-, Valdair de Escobar se encontraba en un lugar alejado de donde ocurrió el crimen, distante a unos 7 kilómetros de su vivienda del barrio Pindapoy, en el campo La Rosita de la firma yerbatera Rosamonte.
&t=530s" target="_blank" rel="noopener">La Voz de Misiones pudo saber que, al margen del resultado del examen, el juez ordenó peritar cinco números telefónicos para saber si las señales rebotaron en antenas cercanas a la escena del abuso seguido de muerte.
Si bien no trascendieron los nombres de los titulares de los celulares, estos se corresponderían con cazadores que podrían haber estado circulando en la zona donde apareció el cuerpo, una laguna ubicada al margen del arroyo Pindapoy, en un sitio de la estancia La Rosita conocido como Las Vertientes.