Arjol sobre expulsión de la UCR: “Ningún porteño me va a decir qué hacer”
El diputado nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) Misiones, Martín Arjol, expulsado ayer del partido por su alineamiento con el gobierno de Javier Milei en el Congreso, rechazó la resolución del Tribunal de Disciplina del partido, que integran, entre otros, el ex gobernador misionero Ricardo Barrios Arrechea, y arremetió contra el senador Martín Lousteau, presidente del Comité Nacional: “Vive adentro del Obelisco”, disparó.
En sus redes sociales y en declaraciones periodísticas este viernes, Arjol se ratificó en su apoyo al gobierno libertario, defendió sus votos por los vetos de Milei a la movilidad jubilatoria y el presupuesto universitario que detonaron su expulsión, junto a otros dos de los cuatro “radicales con peluca”: el tucumano Mariano Campero y el cordobés Luis Albino Picat, y adelantó que judicializará la resolución del tribunal partidario.
“La vieja política, desde el Obelisco y utilizando a la UCR como una franquicia de la que se creen dueños, quieren disciplinar y coartar la posibilidad de pensar y actuar para mejorarle la vida a los argentinos”, escribió Arjol en su cuenta de X.
“Expulsar a los que confiamos y creemos en el camino del cambio que estamos viendo reafirma nuestra convicción que el rumbo es el correcto”, agregó el legislador y arengó: “Es el mandato que votó la gente”.
La vieja política, desde el obelisco y utilizando a la UCR como una franquicia de la que se creen dueños, quiere disciplinar y coartar la posibilidad de pensar y actuar para mejorarle la vida a los argentinos.
Expulsar a los que confiamos y creemos en el camino del cambio que…
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Su posteo va en línea con las publicaciones que hicieron los otros dos expulsados, Campero y Picat, que Arjol retuiteó, como también el pronunciamiento de su colega en la Cámara, Rodrigo de Loredo; y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.
"Lousteau: ¿vas a echar a todos los que no son golpistas?", escribió Campero y acusó: "Hoy nos quiere expulsar el 'papá de la 125'; el que cuando tuvo lapicera (la única vez que la tuvo) casi funde al sector más productivo de este país; el que levantó la mano para subirse el sueldo".
“”, ironizó Arjol y arremetió: “Ningún porteño me va a venir a decir lo que tengo que hacer”.