ATE pidió a Derechos Humanos revisar casos de represores en la administración pública
La conducción de la Asociacion de Trabajadores del Estado (ATE), delegación Misiones, se reunió este lunes con la ministra de Derechos Humanos de la provincia, Graciela Leyes, a quien le plantearon la situación puntual del espía del Batallón 601, Milton Alfredo Acosta, que se desempeña como jefe del Departamento de Defensa del Consumidor, del Ministerio de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración, y que ahora están expulsando de la organización.
“Este es un tema que permanentemente venimos planteando, el de los represores que siguen ocupando cargos en la administración pública”, señaló a La Voz de Misiones, Jorge Duarte, secretario general de ATE Misiones.
Según Duarte, en la reunión de la que también participó la secretaria Gremial Miriam López, la ministra Leyes coincidió con los dirigentes sindicales en “la necesidad de seguir profundizando en estos temas”.
“Nosotros dejamos en claro nuestra postura respecto a estos hechos de lesa humanidad”, afirmó Duarte. Agregó que tanto ATE como la cartera de Derechos Humanos “nos comprometimos a buscar la verdad en todos estos temas de Memoria, y el Estado tiene un rol preponderante en esta cuestión”.
“Nosotros entendemos que estos personajes no tienen que estar habilitados para el ejercicio de la función pública”, expresó.
Duarte adelantó que en los próximos días la conducción sindical hablará con la ministra de Acción Cooperativa, Karina Aguirre, sobre la situación particular del espía Acosta. “Ella no debe estar desconociendo esto”, indicó el titular de ATE Misiones.
Los infiltrados
El caso de Milton Alfredo Acosta saltó ya en 2010, junto con el de otro espía de la dictadura, Julio César Marturet, que ocupaba el cargo de subsecretario de Acción Cooperativa, en el Ministerio de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración, y fue obligado a renunciar por el entonces gobernador Maurice Closs.
Acosta y Marturet cumplían la función de “agente de reunión”, un eufemismo que designaba a quienes se infiltraban en universidades, sindicatos, e incluso familias (tal el caso de Marturet) para marcar gente, que después era secuestrada y asesinada.
Ambos eran espías del Batallón 601, que en palabras de la fiscal Gabriela Sosti, “era como la SS del nazismo”; y ambos se reciclaron en la función pública provincial más o menos para la misma época, en el final de la dictadura.
Pero a diferencia de Marturet, Milton Alfredo Acosta, quien ya por mayo de 2010 ocupaba la jefatura del Departamento de Defensa del Consumidor, en el mismo organismo, nunca fue molestado y sigue figurando en la nómina de autoridades ministeriales disponible en el sitio web.
El listado de espías del Batallón 601 donde aparece Milton Alfredo Acosta.