Concejal Raquel De Moraiz: “Garupá tiene que dejar de pensar como pueblo”
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RedacciónPeriodista5 de agosto · 21:51
Lunes 5 de agosto, 2024 · 21:51
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05.08.24-Raquel-de-Moraiz-concejal-Garupa-12.webp
Deserción escolar, inseguridad y planificación urbanística. Sobre esos tres ítems enfoca su segundo mandato consecutivo la concejal garupaénse Raquel De Moraiz, quien a su vez plantea un cambio de paradigma para la localidad: “Tenemos que dejar de pensar en Garupá como un pueblo, tenemos que pensar en Garupá como una ciudad y prepararla para el futuro”.
De Moraiz es psicopedagoga, tiene 44 años y hace 40 vive en Garupá, ante lo cual conoce de primera mano las realidades y las necesidades de la comunidad. “Mis papás se mudaron a Garupá cuando yo tenía 4 años. Vengo de una familia muy numerosa, de ocho hermanos y padres trabajadores. Nos criamos y malcriamos en Garupá. Hice la primaria y la secundaria acá. Con todo eso, puedo decir que en 40 años algunos barrios siguen igual que antes y la gente también se da cuenta de eso”, apuntó.
La vida diaria encuentra a De Moraiz trabajando en la Escuela para Jóvenes y Adultos (EPJA) 85, donde también se nutre de las preocupaciones que exponen tantos alumnos como padres y también los demás docentes con los que interactúa.
“Uno siempre asocia a la política con la campaña o con el político. Pero la verdad es que inconscientemente uno hace política todos los días en nuestro trabajo. Nuestra vida diaria es una manera de hacer política, el contacto con la gente, el dar un servicio, el ver de la demanda, el escuchar las necesidades y después gestionar algo para esos chicos y padres con necesidades. Sin tener que rotularlo, hago política”, reflexionó De Moraiz, quien en 2023 inició su segundo mandato como edil.
Si bien “palpó” la política desde muy chiquita con sus padres, recorriendo barrios y realizando actividades militantes, con el tiempo se distanció de ello, dándole prioridad a su familia y su trabajo. Es psicopedagoga desde 2011, pero antes de ello trabajó en una boutique de Posadas para poder costearse los estudios y nunca pensó que ocuparía una banca en el parlamento local, aunque cuando le llegó la oportunidad no la desaprovechó. “Fue un honor y a la vez una oportunidad de poder aportar un granito de arena para esta localidad que tanto queremos”, resumió.
Concejal Raquel De Moraiz: “Garupá tiene que dejar de pensar como pueblo”
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Lunes 5 de agosto, 2024 · 21:51
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Deserción escolar, inseguridad y planificación urbanística. Sobre esos tres ítems enfoca su segundo mandato consecutivo la concejal garupaénse Raquel De Moraiz, quien a su vez plantea un cambio de paradigma para la localidad: “Tenemos que dejar de pensar en Garupá como un pueblo, tenemos que pensar en Garupá como una ciudad y prepararla para el futuro”.
De Moraiz es psicopedagoga, tiene 44 años y hace 40 vive en Garupá, ante lo cual conoce de primera mano las realidades y las necesidades de la comunidad. “Mis papás se mudaron a Garupá cuando yo tenía 4 años. Vengo de una familia muy numerosa, de ocho hermanos y padres trabajadores. Nos criamos y malcriamos en Garupá. Hice la primaria y la secundaria acá. Con todo eso, puedo decir que en 40 años algunos barrios siguen igual que antes y la gente también se da cuenta de eso”, apuntó.
La vida diaria encuentra a De Moraiz trabajando en la Escuela para Jóvenes y Adultos (EPJA) 85, donde también se nutre de las preocupaciones que exponen tantos alumnos como padres y también los demás docentes con los que interactúa.
“Uno siempre asocia a la política con la campaña o con el político. Pero la verdad es que inconscientemente uno hace política todos los días en nuestro trabajo. Nuestra vida diaria es una manera de hacer política, el contacto con la gente, el dar un servicio, el ver de la demanda, el escuchar las necesidades y después gestionar algo para esos chicos y padres con necesidades. Sin tener que rotularlo, hago política”, reflexionó De Moraiz, quien en 2023 inició su segundo mandato como edil.
Si bien “palpó” la política desde muy chiquita con sus padres, recorriendo barrios y realizando actividades militantes, con el tiempo se distanció de ello, dándole prioridad a su familia y su trabajo. Es psicopedagoga desde 2011, pero antes de ello trabajó en una boutique de Posadas para poder costearse los estudios y nunca pensó que ocuparía una banca en el parlamento local, aunque cuando le llegó la oportunidad no la desaprovechó. “Fue un honor y a la vez una oportunidad de poder aportar un granito de arena para esta localidad que tanto queremos”, resumió.
Desde su doble rol como psicopedagoga y concejal, De Moraiz observa dos grandes problemáticas a atender: la deserción escolar y la inseguridad.
“El tema de la educación lo hablo mucho con Miguel (por Rauber). Me preocupa mucho la deserción escolar y el ausentismo. Antes la prioridad era la escuela y hoy directamente hay padres que no envían a sus hijos a la escuela. Hay que trabajar en eso. En tratar de recuperar ese compromiso. Es difícil tratar eso con los chicos con los propios padres no tienen sienten ese compromiso”, sostuvo, al tiempo que adelantó la elaboración de un proyecto para la creación de un centro interdisciplinario que se encargue de abordar estas cuestiones en la comuna, trabajando en forma mancomunada con otros organismos y entidades.
A la par, alertó sobre el consumo problemático en niños cada vez más niños. “Hoy se ve a chicos que desde muy temprana edad están en el consumo. Antes hablábamos de la secundaria, hoy ya podemos hablar de los últimos años de la primaria. Esto se apareja también con la inseguridad, que es otra problemática en los barrios. En Santa Clara nos contaban que no se puede dejar nada afuera porque todo vuela y nunca nadie vio nada”, advirtió De Moraiz.
Independientemente de ello, la concejal sostuvo que Garupá todavía está a tiempo de frenar este panorama y para ello hay que redoblar esfuerzos, aunque admite que las labores de los ediles en soledad no alcanzan. “Desde el concejo podemos hacer las normativas y las controlarlas, pero no ejecutamos. Tenemos que tener un intendente que acompañe”, explicó la edil que impulsó el proyecto para la creación del digesto jurídico propio.
De Moraiz en el Concejo, donde se desempeña como edil por segundo mandato consecutivo.
"Dejar de ser el patio de Posadas"
En esa línea, De Moraiz tiró sobre el tapete la necesidad de trabajar un proyecto urbanístico que modifique la realidad de Garupá y que lo convierta en la ciudad que es, para “dejar de ser el patio de Posadas”.
“Yo creo que con una buena organización, con un buen trabajo municipal, con diferentes entidades, podemos sobrellevar y salvar muchas cuestiones. Garupá hoy por hoy no tiene nada. En cuestión urbanística, por ejemplo, ningún barrio está organizado en cuanto a calles, alumbrado, agua y servicios mínimos. Hay un crecimiento sí, pero es desorganizado. Se necesita una planificación”, trazó.
Y continuó: “Lo poco que se hizo tampoco está cuidado. La gente se da cuenta de eso y me habla de eso en los barrios. Yo vivo hace 40 años acá y hay barrios que siguen igual. El avance es lento, en comparación con Santa Ana y Candelaria, por ejemplo, que están acá cerca e incluso tienen menos habitantes. Para todo esto necesitamos una persona, un líder, que realmente pienso en eso y se ponga en la cabeza estas prioridades”.
Como para graficar este panorama, la edil se refirió al mal estado en general de las calles y a la falta de servicios. En ese punto, contó una anécdota clave: “Hace poco vinieron concejales de Mendoza a hacer una visita. Preguntaron dónde podían ir a tomar un café y tuvieron que ir a la estación de servicios o a Posadas. Es, decir, el municipio no puede recibir una visita externa. No está preparada. Tenemos un hermoso arroyo, con una hermosa costanera, pero no está cuidada, ni explotada. Hay que trabajar en un cambio de paradigma para Garupá”.
Desde su doble rol como psicopedagoga y concejal, De Moraiz observa dos grandes problemáticas a atender: la deserción escolar y la inseguridad.
“El tema de la educación lo hablo mucho con Miguel (por Rauber). Me preocupa mucho la deserción escolar y el ausentismo. Antes la prioridad era la escuela y hoy directamente hay padres que no envían a sus hijos a la escuela. Hay que trabajar en eso. En tratar de recuperar ese compromiso. Es difícil tratar eso con los chicos con los propios padres no tienen sienten ese compromiso”, sostuvo, al tiempo que adelantó la elaboración de un proyecto para la creación de un centro interdisciplinario que se encargue de abordar estas cuestiones en la comuna, trabajando en forma mancomunada con otros organismos y entidades.
A la par, alertó sobre el consumo problemático en niños cada vez más niños. “Hoy se ve a chicos que desde muy temprana edad están en el consumo. Antes hablábamos de la secundaria, hoy ya podemos hablar de los últimos años de la primaria. Esto se apareja también con la inseguridad, que es otra problemática en los barrios. En Santa Clara nos contaban que no se puede dejar nada afuera porque todo vuela y nunca nadie vio nada”, advirtió De Moraiz.
Independientemente de ello, la concejal sostuvo que Garupá todavía está a tiempo de frenar este panorama y para ello hay que redoblar esfuerzos, aunque admite que las labores de los ediles en soledad no alcanzan. “Desde el concejo podemos hacer las normativas y las controlarlas, pero no ejecutamos. Tenemos que tener un intendente que acompañe”, explicó la edil que impulsó el proyecto para la creación del digesto jurídico propio.
De Moraiz en el Concejo, donde se desempeña como edil por segundo mandato consecutivo.
"Dejar de ser el patio de Posadas"
En esa línea, De Moraiz tiró sobre el tapete la necesidad de trabajar un proyecto urbanístico que modifique la realidad de Garupá y que lo convierta en la ciudad que es, para “dejar de ser el patio de Posadas”.
“Yo creo que con una buena organización, con un buen trabajo municipal, con diferentes entidades, podemos sobrellevar y salvar muchas cuestiones. Garupá hoy por hoy no tiene nada. En cuestión urbanística, por ejemplo, ningún barrio está organizado en cuanto a calles, alumbrado, agua y servicios mínimos. Hay un crecimiento sí, pero es desorganizado. Se necesita una planificación”, trazó.
Y continuó: “Lo poco que se hizo tampoco está cuidado. La gente se da cuenta de eso y me habla de eso en los barrios. Yo vivo hace 40 años acá y hay barrios que siguen igual. El avance es lento, en comparación con Santa Ana y Candelaria, por ejemplo, que están acá cerca e incluso tienen menos habitantes. Para todo esto necesitamos una persona, un líder, que realmente pienso en eso y se ponga en la cabeza estas prioridades”.
Como para graficar este panorama, la edil se refirió al mal estado en general de las calles y a la falta de servicios. En ese punto, contó una anécdota clave: “Hace poco vinieron concejales de Mendoza a hacer una visita. Preguntaron dónde podían ir a tomar un café y tuvieron que ir a la estación de servicios o a Posadas. Es, decir, el municipio no puede recibir una visita externa. No está preparada. Tenemos un hermoso arroyo, con una hermosa costanera, pero no está cuidada, ni explotada. Hay que trabajar en un cambio de paradigma para Garupá”.