Alejandro Casares tiene 54 años y es el fundador, entre otros proyectos, de La Saladita de Garupá. Las inquietudes de un emprendedor que anhela aportar más a su municipio: “La política es la única herramienta, no existe otra”.
“La Saladita de Garupá” abrió en 2014. El 13 de diciembre de 2022 está cumpliendo 8 años. Fue idea de Alejandro Casares, un emprendedor nato, que lleva radicado con su familia en Garupá, el mismo tiempo que la feria.
“Nosotros le decimos la feria más importante del nordeste argentino”, afirma Casares en diálogo con La Voz de Misiones.
“Iniciamos con mucha expectativa, nuestra idea era generar un shopping para la clase trabajadora; que toda la familia venga, que puedan venir de paseo, a tomar unos mates, a almorzar, hacer compras”, describe Casares una rutina fácilmente observable en el lugar.
“Esa fue nuestra expectativa y la cumplimos”, sostiene, satisfecho.
‘La Saladita’ ocupa un amplio predio sobre la ruta nacional 12. Cuenta con estacionamiento gratuito y dispone de 4.000m2 de espacio cubierto. Alberga unos 200 locales comerciales con una oferta que abarca los más variados rubros: farmacia, maxi kiosco, juguetería, librería, ferretería, indumentaria, bazar, patio de comidas, lavadero de automóviles y hasta agencia de quiniela.
“Somos trabajando 450 personas, de Posadas, Garupá y Candelaria”, apunta Casares un dato no menor sobre el impacto de su iniciativa en el mercado laboral, especialmente en estos tiempos de crisis.
“Nos visitan regularmente gente que viene desde Santo Tomé e Ituzaingó, a Puerto Iguazú y Andresito”, ilustra.
“La feria es muy grande. Hay momentos en que no se puede caminar por los pasillos”, señala el fundador y administrador de ‘La Saladita de Garupá’. “Yo creo que entran 3.000 a 4.000 personas juntas, y en un buen fin de semana pasan por acá unas 10.000 personas”, calcula.
Garupá
El fundador y administrador de ‘La Saladita”’ afirma que Garupá “es un municipio que tuvo una explosión demográfica muy grande en los últimos años”. “Hoy, seremos unos 80.000 habitantes”, estima Casares.
Se apoya en los resultados de las PASO de 2021, que ubicó a Garupá como el segundo municipio en cantidad de votantes en la provincia, incluso, sobre Oberá y Eldorado.
En una comparación con la Capital de la provincia, analizó: “Una de las ventajas que ofrece Posadas, por ejemplo, es que tiene Cámara de Comercio y puede generar el Black Friday. Nosotros no tenemos cámara de comercio y no podemos generar ese boom”, grafica.
Su sueño –dice-, es llegar a la Intendencia y después poder pasarle la posta a una nueva generación: “Nuestro compromiso es con los jóvenes. Nosotros tenemos que organizar las cosas, hacer el surco, y que el trabajo lo continúe la juventud, los que vienen atrás”.
Alejandro Casares tiene 54 años y es el fundador, entre otros proyectos, de La Saladita de Garupá. Las inquietudes de un emprendedor que anhela aportar más a su municipio: “La política es la única herramienta, no existe otra”.
“La Saladita de Garupá” abrió en 2014. El 13 de diciembre de 2022 está cumpliendo 8 años. Fue idea de Alejandro Casares, un emprendedor nato, que lleva radicado con su familia en Garupá, el mismo tiempo que la feria.
“Nosotros le decimos la feria más importante del nordeste argentino”, afirma Casares en diálogo con La Voz de Misiones.
“Iniciamos con mucha expectativa, nuestra idea era generar un shopping para la clase trabajadora; que toda la familia venga, que puedan venir de paseo, a tomar unos mates, a almorzar, hacer compras”, describe Casares una rutina fácilmente observable en el lugar.
“Esa fue nuestra expectativa y la cumplimos”, sostiene, satisfecho.
‘La Saladita’ ocupa un amplio predio sobre la ruta nacional 12. Cuenta con estacionamiento gratuito y dispone de 4.000m2 de espacio cubierto. Alberga unos 200 locales comerciales con una oferta que abarca los más variados rubros: farmacia, maxi kiosco, juguetería, librería, ferretería, indumentaria, bazar, patio de comidas, lavadero de automóviles y hasta agencia de quiniela.
“Somos trabajando 450 personas, de Posadas, Garupá y Candelaria”, apunta Casares un dato no menor sobre el impacto de su iniciativa en el mercado laboral, especialmente en estos tiempos de crisis.
“Nos visitan regularmente gente que viene desde Santo Tomé e Ituzaingó, a Puerto Iguazú y Andresito”, ilustra.
“La feria es muy grande. Hay momentos en que no se puede caminar por los pasillos”, señala el fundador y administrador de ‘La Saladita de Garupá’. “Yo creo que entran 3.000 a 4.000 personas juntas, y en un buen fin de semana pasan por acá unas 10.000 personas”, calcula.
Garupá
El fundador y administrador de ‘La Saladita”’ afirma que Garupá “es un municipio que tuvo una explosión demográfica muy grande en los últimos años”. “Hoy, seremos unos 80.000 habitantes”, estima Casares.
Se apoya en los resultados de las PASO de 2021, que ubicó a Garupá como el segundo municipio en cantidad de votantes en la provincia, incluso, sobre Oberá y Eldorado.
En una comparación con la Capital de la provincia, analizó: “Una de las ventajas que ofrece Posadas, por ejemplo, es que tiene Cámara de Comercio y puede generar el Black Friday. Nosotros no tenemos cámara de comercio y no podemos generar ese boom”, grafica.
Su sueño –dice-, es llegar a la Intendencia y después poder pasarle la posta a una nueva generación: “Nuestro compromiso es con los jóvenes. Nosotros tenemos que organizar las cosas, hacer el surco, y que el trabajo lo continúe la juventud, los que vienen atrás”.
Alejandro Casares se define como un “emprendedor polirubros”. Su historia personal lo muestra remontando de la nada un emporio comercial que hoy administra junto con sus hijos, y que permanentemente es una usina de nuevas ideas.
“’La Saladita’ generó otras cosas, tenemos una radio FM, la 99.7, un local bailable. Siempre intentamos iniciativas que generen puestos de trabajo”, cuenta.
Casares dice ser “un convencido de que los emprendedores y las Pyme somos las que vamos a sacar adelante este país de la situación económica en que se encuentra”.
“El 75% de los puestos de trabajo en blanco lo generan las Pymes, no las grandes trasnacionales; y el 60 o70% del PIB (Producto Interno Bruto) lo genera la pequeña y mediana industria, el emprendedor”, asegura.
Ale, como lo conocen en Garupá, baja estas cifras macroeconómicas a la realidad que vive cotidianamente en ‘La Saladita’, y los números parecen corresponderse con la dinámica que observa todos los días.
“Los que están acá son todos micro Pymes, y todos generan trabajo. Es más, vos salís afuera, en la esquina tenés uno que hace chipa, otro que hace empanadas; bajo el puente, tenés uno que hace hamburguesas, y así”, grafica.
“Hay gente que viene de Santa Ana a vender chipa acá. Este emprendimiento está impactando también en Santa Ana”, agrega.
El político
Alejandro Casares se dispone a estrenarse en un terreno desconocido, pero no por ello insondable: la política. El administrador de ‘La Saladita’ tiene ganas de ser intendente de Garupá.
“La idea es volcar la experiencia acumulada en la política, la administración municipal, y devolverle al pueblo, al vecino, al municipio lo que me brindo a mí”, sintetiza.
“Yo estoy hace 8 años en Garupá y no me puedo quejar. Garupá me brindo todo. Económicamente, cambió mi situación y la situación de mi familia. Y de toda la gente que está acá dentro y trabaja conmigo”, sostiene Casares.
“La política es la única herramienta, no existe otra”, afirma Casares. Dice que “desde afuera nos podemos quejar, pero no cambiamos nada”, y que “la única forma de transformar la realidad es desde adentro de la política”.
El fundador de ‘La Saladita’ argumenta que está construyendo su proyecto político de cara a las elecciones de 2023 desde su posición como emprendedor y, sobre todo, como “ciudadano independiente”, deseoso de “volcar la experiencia en beneficio de la ciudad y su gente”.
“Garupá tiene potenciales muy grandes sin desarrollar”, afirma. “Hay miles de proyectos para transformar Garupá; cuento con el diagnóstico, tengo la capacidad y el equipo humano y técnico para llevarlos a cabo”, sostiene.
Involucrarse
Casares cree que sería muy egoísta de su parte mantenerse al margen por el solo hecho de que él y su familia tienen cierta tranquilidad económica.
Sabe que el emprendimiento en que se apresta a embarcarse puede impactar en el tiempo que pasa con su familia, pero a la vez quiere pagar esa deuda de gratitud que tiene con la ciudad que eligió para vivir.
“Yo sé que pongo en juego mis negocios, mis relaciones familiares, pero creo que es el momento, tengo la edad correcta, mis hijos están grandes, y tenemos el proyecto de gobierno que va a transformar Garupá”, dice entusiasmado.
“Uno se cansa de mirar desde afuera. La herramienta para transformar la realidad es uno mismo y la política”.
Cuenta qué, de consolidarse su figura y su proyecto político, iría como postulante a la Intendencia de Garupá por el Frente Renovador de la Concordia Social (FRCS), que “es la estructura que me ofrece la posibilidad”.
Casares aclara que todavía no es “candidato”. De hecho, se define como “un ciudadano que manifiesta su voluntad de aportar su experiencia y sus ideas al servicio de Garupá”.
“Después, será la conducción del FRCS la que va a decir: ‘sí, Alejandro, creemos que tu proyecto es el adecuado’, y después será la misma comunidad de Garupá la que dará su veredicto en las urnas”.
“Si la conducción del espacio político no cree que yo sea el adecuado, seguiré dedicándome a mis actividades privadas, tratando siempre de generar fuentes de trabajo y oportunidades para la gente”, argumenta.
Alejandro Casares se define como un “emprendedor polirubros”. Su historia personal lo muestra remontando de la nada un emporio comercial que hoy administra junto con sus hijos, y que permanentemente es una usina de nuevas ideas.
“’La Saladita’ generó otras cosas, tenemos una radio FM, la 99.7, un local bailable. Siempre intentamos iniciativas que generen puestos de trabajo”, cuenta.
Casares dice ser “un convencido de que los emprendedores y las Pyme somos las que vamos a sacar adelante este país de la situación económica en que se encuentra”.
“El 75% de los puestos de trabajo en blanco lo generan las Pymes, no las grandes trasnacionales; y el 60 o70% del PIB (Producto Interno Bruto) lo genera la pequeña y mediana industria, el emprendedor”, asegura.
Ale, como lo conocen en Garupá, baja estas cifras macroeconómicas a la realidad que vive cotidianamente en ‘La Saladita’, y los números parecen corresponderse con la dinámica que observa todos los días.
“Los que están acá son todos micro Pymes, y todos generan trabajo. Es más, vos salís afuera, en la esquina tenés uno que hace chipa, otro que hace empanadas; bajo el puente, tenés uno que hace hamburguesas, y así”, grafica.
“Hay gente que viene de Santa Ana a vender chipa acá. Este emprendimiento está impactando también en Santa Ana”, agrega.
El político
Alejandro Casares se dispone a estrenarse en un terreno desconocido, pero no por ello insondable: la política. El administrador de ‘La Saladita’ tiene ganas de ser intendente de Garupá.
“La idea es volcar la experiencia acumulada en la política, la administración municipal, y devolverle al pueblo, al vecino, al municipio lo que me brindo a mí”, sintetiza.
“Yo estoy hace 8 años en Garupá y no me puedo quejar. Garupá me brindo todo. Económicamente, cambió mi situación y la situación de mi familia. Y de toda la gente que está acá dentro y trabaja conmigo”, sostiene Casares.
“La política es la única herramienta, no existe otra”, afirma Casares. Dice que “desde afuera nos podemos quejar, pero no cambiamos nada”, y que “la única forma de transformar la realidad es desde adentro de la política”.
El fundador de ‘La Saladita’ argumenta que está construyendo su proyecto político de cara a las elecciones de 2023 desde su posición como emprendedor y, sobre todo, como “ciudadano independiente”, deseoso de “volcar la experiencia en beneficio de la ciudad y su gente”.
“Garupá tiene potenciales muy grandes sin desarrollar”, afirma. “Hay miles de proyectos para transformar Garupá; cuento con el diagnóstico, tengo la capacidad y el equipo humano y técnico para llevarlos a cabo”, sostiene.
Involucrarse
Casares cree que sería muy egoísta de su parte mantenerse al margen por el solo hecho de que él y su familia tienen cierta tranquilidad económica.
Sabe que el emprendimiento en que se apresta a embarcarse puede impactar en el tiempo que pasa con su familia, pero a la vez quiere pagar esa deuda de gratitud que tiene con la ciudad que eligió para vivir.
“Yo sé que pongo en juego mis negocios, mis relaciones familiares, pero creo que es el momento, tengo la edad correcta, mis hijos están grandes, y tenemos el proyecto de gobierno que va a transformar Garupá”, dice entusiasmado.
“Uno se cansa de mirar desde afuera. La herramienta para transformar la realidad es uno mismo y la política”.
Cuenta qué, de consolidarse su figura y su proyecto político, iría como postulante a la Intendencia de Garupá por el Frente Renovador de la Concordia Social (FRCS), que “es la estructura que me ofrece la posibilidad”.
Casares aclara que todavía no es “candidato”. De hecho, se define como “un ciudadano que manifiesta su voluntad de aportar su experiencia y sus ideas al servicio de Garupá”.
“Después, será la conducción del FRCS la que va a decir: ‘sí, Alejandro, creemos que tu proyecto es el adecuado’, y después será la misma comunidad de Garupá la que dará su veredicto en las urnas”.
“Si la conducción del espacio político no cree que yo sea el adecuado, seguiré dedicándome a mis actividades privadas, tratando siempre de generar fuentes de trabajo y oportunidades para la gente”, argumenta.