Hackearon desde Misiones el celular de un funcionario porteño
El teléfono celular del ministro de Seguridad del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, fue hackeado desde la provincia de Misiones, según la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas porteña, a cargo de la fiscal Daniela Dupuy.
Según informó ayer el diario La Nación, en un artículo firmado por el periodista Hugo Alconada Mon, la investigación determinó que el o los hackers compraron un chip en la ciudad de Eldorado, y tenían la tecnología necesaria para ocultar sus huellas: “Son expertos en no dejar rastros”, dijeron fuentes judiciales al medio porteño.
El hackeo del teléfono del actual ministro del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta derivó en la apertura de al menos cuatro investigaciones penales producto del viaje al sur que realizaron el pasado 13 de octubre funcionarios judiciales y políticos, así como directores del diario Clarín, y que explotó al revelarse los chats de D'Alessandro.
La primera de las denuncias fue radicada en la Justicia porteña; dos en los tribunales federales de Comodoro Py; y la tercera en Bariloche, provincia de Neuquén.
La pesquisa concluyó que, en la tarde del 19 de octubre, D’Alessandro sufrió desde la tierra colorada un ataque “sim swap”, la duplicación del chip del celular, lo cual es posible a través de distintas técnicas, como la del turno trucho de la vacuna contra el Covid-19, que es la más común. En tanto, el ministro declaró ante la Justicia que pudo recuperar el control de su teléfono inteligente unas 20 horas después.
Los chats filtrados
El ministro D’Alessandro es integrante de la comitiva de funcionarios judiciales y políticos, un ex espía de la AFI y CEOs del Grupo Clarín que compartieron un viaje a la estancia del magnate británico Joe Lewis en Lago Escondido.
Precisamente, el hackeo del teléfono del titular de la cartera de Seguridad sacó a la luz conversaciones de Telegram de quienes viajaron a la estancia en Río Negro, en las que hablan de cómo fraguar y ocultar con facturas truchas que el encuentro en el sur fue financiado por el grupo Clarín.