Jabornicky quiere una base militar de Estados Unidos en la Triple Frontera
El abogado penalista posadeño, Alejandro Jabornicky, quiere que el gobierno de Javier Milei autorice la instalación de una base militar de Estados Unidos en Puerto Iguazú, para monitorear el crimen trasnacional en la Triple Frontera que Misiones comparte con Brasil y Paraguay.
El letrado, que se ubicó en el ojo de la tormenta en las últimas semanas al ser denunciado por violencia de género por su ex pareja, la diputada provincial electa Rita Flores, hizo pública su propuesta con un reel en su cuenta de Instagram, donde suele mostrarse muy activo.
“Terminemos con el delito de la Triple Frontera”, tituló Jabornicky la publicación, que ilustró con un video propagandístico de la Casa Blanca sobre la visita del presidente Donald Trump a un portaaviones de la marina estadounidense, musicalizado con el tema Perfect Strangers (Perfectos Extranjeros), de la legendaria banda británica Deep Purple, nacida en 1968 en la ciudad inglesa de Hertford.
“Poner una base Militar en la Triple Frontera de Estados Unidos, sería uno de los logros más importantes para el gobierno argentino y particularmente El Misionero”, escribió el mediático abogado.
“Claramente, es una situación difícil en lo político y en lo social”, reconoció, aunque advirtió que “deberíamos preparar este camino, porque si no lo hacemos nosotros, lo harán los brasileros o los paraguayos, que ya se han anticipado”.
“Mientras tanto, los argentinos y misioneros debemos mezclarnos un poco más con este gran gobierno de EEUU”, recomendó.
“Así, dejo algunas pautas”, continuó Jabornicky y enumeró siete puntos que, a su juicio, respaldan su idea de permitir la presencia militar estadounidense en la tierra colorada.
Las “fuerzas militares de EEUU pueden ofrecer capacidades (vigilancia aérea, patrullaje fluvial, logística)”, enlistó el abogado como primer punto.
En segundo lugar, afirmó que una base militar norteamericana dará “real eficacia en la cooperación judicial, intercambio de inteligencia, coordinación policial y control de flujos financieros” y previno de que “la presencia militar sin cooperación institucional limitada ofrece resultados marginales”.
Como tercero, cuarto y quinto puntos, señaló que la base yanqui permitiría “oficinas de enlace y centros de cooperación técnica (entrenamiento y equipamiento policial/judicial)”; “acuerdos de inteligencia y fiscalías conjuntas para persecución penal transfronteriza”; y “programas de desarrollo socioeconómico dirigidos a zonas vulnerables para reducir factores que alimentan la delincuencia”.