La historia de Juan “Mentira”, candidato a concejal de Santo Pipó
Su nombre es Juan Lukasievicz, tiene 32 años, está casado y tiene tres hijos pequeños, dos nenas y un varón. Encabeza la lista de candidatos a concejales de Santo Pipó, por el Frente Amplio, que lleva a Julia Perié como candidata a gobernadora, y al líder del Movimiento Evita, Martín Sereno, como diputado provincial.
A Lukasievicz lo llaman “Mentira” desde chico. Es un apodo que lleva con afecto y orgullo. Se lo puso un amigo de la infancia, y no porque fuera una especie de mentiroso serial, sino por una malformación física de nacimiento que entonces no podía explicar y que necesitaba comprender y hacérselo comprender a los demás.
“Había otro compañero que había nacido con una mano más chica, César, todavía mantenemos contacto. Todo el mundo le decía ‘manito’, o ‘mani’, y un día yo le pregunté por su apodo, y él me dijo: ‘Porque tengo la mano chica’; y me preguntó por mi apodo, pero todos me decían ‘Juancito’, y de la nada se le ocurre y me dice: “Vos sos la mentira, porque tenés patas cortas”, contó Lukasievicz a La Voz de Misiones.
“Tengo una malformación en las partes inferiores del cuerpo. Mis piernas son muy cortas, me falta toda la parte de la rodilla hacia arriba, y la canilla se me conecta al tórax por la cadera. Es un mal congénito”, explicó.
“Me llamo Juan ‘Mentira’ porque la mentira tiene las patas cortas, como yo”, bromeó el candidato a concejal y afirmó: “Bailé muchos años en los corsos, yo nunca tuve problemas de mostrar mi cuerpo”.
Pibe de barrio
Juan “Mentira” Lukasievicz vive en el mismo lugar donde se crio, el barrio 17 de Octubre, en una zona que llama “acoplación”, porque se trata de un sector no urbanizado, sin calles internas, ni accesos.
“Mis padres adquirieron una casa del Iprodha, y yo terminé haciéndome con los años, a los 16 o los 20, una casa atrás, con la ayuda de una abuela”, relató a LVM.
“Llevo 28 años viviendo en el barrio, siempre me dediqué a caminar, a andar. Mi dificultad me llamaba mucho la atención y, en vez de encerrarme, satisfacía la necesidad de los otros, de saber por qué nací así, de dónde era, a qué me dedicaba, qué quería en la vida”, comentó.
El candidato a concejal describió un rosario de problemas sociales, ambientales y económicos del barrio en que vive y de otros asentamientos populares de Santo Pipó con necesidades comunes.
“Tenemos agua potable, pero no es muy buena. Ya se hizo una denuncia, pero quedó ahí. Se está buscando soluciones, según la cooperativa de agua”, indicó.
“En vivienda también se ha recorrido mucho. Hay un barrio entero que no está reconocido como barrio popular, pero es bastante grande, debe tener unas 300 familias, que pasan necesidades de servicios esenciales. Y después también muchas familias que están ahí, que no llegan con las necesidades básicas”, describió.