Massa, Rovira y el “elixir” de la unidad nacional
De llegar a la Casa Rosada, Sergio Tomás Massa se propone replicar y expandir el modelo político renovador de Carlos Eduardo Rovira y convertirse en el conductor de la “concordia nacional” basada en una apertura ideológica y partidaria que supere definitivamente la grieta en la Argentina.
Ambos líderes amalgaman su discurso y su accionar de la mano de una relación que “no es nueva”, como destacó el posadeño previo a las Paso, al confirmar que su partido acompañaría la boleta presidencial del tigrense quien, en su última visita a Misiones, a diez días del balotaje, comenzó su alocución saludando a su “amigo de tanto tiempo”.
Ahora, con la posibilidad de imponerse en las urnas ante Javier Milei y asumir la presidencia de la Nación desde el 10 de diciembre, Massa fortalece su discurso en torno a la idea de un “gobierno de unidad nacional” para lo cual despliega tácticas y estrategias similares a las ejercidas por la construcción renovadora misionerista para expandir su capital político y ganar gobernabilidad.
Alquimistas del futuro
Un día antes de su llegada a la tierra colorada,
" target="_blank" rel="noopener">el candidato peronista detalló en sus redes sociales que el espacio político del futuro que diseña en su mente será fundamentalmente “multidisciplinar y multisectorial”, un “gobierno de los mejores” que supere las pertenencias partidarias a través de la “búsqueda de acuerdos y consensos como método” y que sintetice la idea de que “no importa de dónde venís, sino adónde queremos ir como país”.
En Misiones, esa alquimia “es una palpable realidad”, al decir de Rovira, “por eso nuestro espacio ha dado cita y convocatoria a todo el arco de la militancia política, radicales, peronistas, independientes, en una sola consigna”, según dijo el último jueves, en ocasión de la llegada de Massa a “la tierra sin mal”.
“Acá está el elixir que cura la grieta”, sentenció el conductor y subrayó: “Ese es el elixir moderno que hoy quisiéramos compartir con nuestros visitantes”, indicó, dejando de mirar a la multitud e inclinándose hacia el candidato presidencial, que a su turno aprovecharía para recoger el “caso Misiones” como el “germen” del “desafío a recorrer como argentinos y argentinas”.
Los cultores de este esquema abierto promueven, entonces, un campo semántico que se configura alrededor de sustantivos como “futuro”, “juventud”, “consensos”, “diálogo”, en contraposición a “conflicto”, “revanchismo” y “polarización”, a los que responden, más bien, los , tal como calificó el presidente de la Legislatura misionera a los partidos tradicionales.
De ganar las elecciones, Massa dependerá de los compromisos asumidos con Rovira para hacerse con la posibilidad de exhibir la fuerza simbólica del misionerismo como el primer ingrediente de su modelo renovador de la política nacional y, de esa manera, distribuir el de Misiones hacia toda la Argentina.