Milei entregó el sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos
El presidente Javier Milei concretó este sábado la entrega del sable corvo del general José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo, en un acto en la ciudad santafesina de San Lorenzo, donde el 3 de febrero de 1813 las fuerzas independentistas al mando del Libertador vencieron a las tropas españolas llegadas de Montevideo.
“La gesta sanmartiniana fue una verdadera revolución. La visión y el liderazgo de nuestros próceres liberaron a las colonias de un Estado tiránico, un Estado que no estaba preocupado por el crecimiento y la prosperidad de los habitantes del nuevo mundo, sino que solo buscaba defender sus privilegios”, afirmó el presidente en el inicio de su discurso.
“El mundo antes de la revolución era un mundo estancado, atrasado e injusto. Era un mundo invertido. La revolución rompió con el pasado de opresión y puso a las provincias unidas de pie por primera vez en su historia, enderezó lo que estaba invertido y nos permitió caminar, nos permitió convertirnos en poco menos de un siglo en una Nación que sería potencia y superaría en gloria al imperio del que se desprendió”, historió.
Sobre el sable sanmartiniano, que se ubicó en el centro de la polémica al conocerse la decisión presidencial de retirarlo de donde se exhibía al público, en el Museo Histórico Nacional del barrio porteño de San Telmo, y pasarle la custodia al Regimiento de Granaderos fundado por San Martín, Milei consideró que “es probablemente el símbolo material más poderoso de la Nación argentina” y, enseguida, lo acomodó al relato libertario del gobierno.
“Es la espada que nos recuerda que la libertad es inclaudicable y que si uno lleva adelante los sacrificios que ella demanda, se pueden alcanzar cimas inmensas”, arengó.
El sable corvo del Libertador fue retirado esta mañana de la vitrina blindada y dotada de sensores de movimiento del museo donde se exhibía desde 2015 y trasladado al Convento de San Lorenzo, en Santa Fe, donde esta tarde el presidente entregó a los jefes del Regimiento fundado por San Martín.
La reliquia, que el Libertador legó a Juan Manuel de Rosas a su muerte, siguió un largo derrotero, luego de que los herederos del Restaurador entregaran su custodia al Estado argentino para su exhibición en el museo de donde fue retirado hoy, y fue robada y devuelta en dos ocasiones, 1963 y 1965, por militantes de la Juventud Peronista, que lo ligaban al imaginario político representado por San Martín, Rosas y Perón.
De resultas de estos episodios, la dictadura de dispuso depositar el sable en el Regimiento de Granaderos, donde permaneció hasta 2015, en que la presidenta (CFK) lo devolvió al Museo Histórico Nacional.
La decisión del presidente de devolverlo a Granaderos disparó varias medidas cautelares de los herederos de Rosas, para impedir que fuera trasladado; incluso, por el dirigente kirchnerista , que también esgrimió su condición de “descendiente” de la esposa de Rosas, .
El , y la justicia federal de Posadas se declaró incompetente en la cautelar de Arguibel y la redirigió al mismo juzgado de la jueza .