“Voy a hacer lo que tenga que hacer para que el pueblo recupere la alegría”
La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) participó este viernes como invitada de un plenario de delegados de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en la ciudad bonaerense de Pilar, donde reapareció en público por primera vez desde el intento de asesinato del pasado 1 de septiembre, frente al edificio donde vive, en el barrio porteño de Recoleta.
Flanqueada por el intendente de Pilar, Federico Achával, y el titular de la UOM, Abel Furlán, con un gran fondo azul con la leyenda “No hay solución gremial sin solución política”, la vicepresidenta ensayó un discurso que diversos analistas, incluso de medios afines al gobierno, consideraron de campaña, de cara a una eventual candidatura de CFK en 2023.
En una alocución de cerca de 40 minutos, la expresidenta se refirió al atentado en su contra, repasó la situación económica del país, habló de las políticas distributivas, la recuperación del salario, y convocó a un “nuevo acuerdo democrático” que suprima la violencia de la escena política.
“Después de algunas cosas que pasaron, no hay mejor lugar que estar junto a los trabajadores y trabajadoras”, arrancó CFK.
“Es mi primera salida”, anunció. “Hoy se cumplen exactamente dos meses y tres días de eso que todos y todas vieron por televisión”, agregó en referencia al atentado frente a su casa. “Yo también lo vi por televisión; no me di cuenta del arma que empuñaron y que pretendía volarme la cabeza”, comentó.
Expresó que, sin embargo, pudo entresacar “algunas cosas positivas de un hecho tan espantoso”. “La primera conclusión buena que saqué fue que esos presuntos indignados e indignadas que agredían, que insultaban, no eran indignados, eran gente pagada por empresarios identificados con el macrismo”, acusó.
“Lo cierto es que esos indignados reproducidos por la televisión no estaban enojados con la política, sino que recibían millones de pesos para hacer eso; uno de ellos recibió U$S50 mil”, graficó.