Abrirán jardín maternal para niños con discapacidad y juntan donaciones
La iniciativa Jardín Maternal Inclusivo Orígenes nació para brindar a niños con y sin discapacidad un espacio donde puedan convivir en “diversidad”.
Así también, para que padres y madres no tengan que pagar a profesionales extra para que acompañen a sus hijos en el aula.
“Los jardines reciben a chicos con discapacidad, pero con una profesional externa o directamente les dicen que no hay lugar”, sostuvo Marisa Rivas, maestra integradora participante del proyecto, en diálogo con La Voz de Misiones.
Marisa, quien también es acompañante terapéutica, comentó que son 16 los profesionales que encaran el proyecto para este ciclo lectivo 2023.
“Lo que nosotros notábamos es que nos llamaban por una hora, solo para estar con ese pequeño o pequeña. Por eso decidimos que íbamos a crear un jardín maternal inclusivo”, recordó Rivas sobre la iniciativa, que comenzó en el 2018 y se frenó en 2020 por la pandemia de Covid-19.
Debido a que no cuentan con fondos nacionales ni provinciales, las profesionales usan recursos de sus bolsillos para terminar de equipar el espacio.
“Todo lo estamos levantando a pulmón. Las chicas tienen su trabajo, pero hacemos venta de arroz con pollo, de empanadas, rifas, entre otras cosas”, detalló la maestra. Y agregó que ahora “estamos pidiendo donaciones de juegos de estimulación, todo lo que sea encastre, juguetes diversos que no tengan género, en lo posible que estén en buen estado”.
El jardín maternal está ubicado sobre la calle San Luis al 1756, en el centro de Posadas, y recibe a niños desde los 45 días hasta los 3 años. En tanto, el horario de atención es desde las 6:30 a 9:30.
Jardín inclusivo
Sobre las dificultades que afrontan las familias que tienen un integrante con discapacidad, Marisa relató que “es difícil que te den el Certificado Único de Discapacidad (CUD) antes de los tres años”, por ello hay niños que no cuentan con un diagnóstico al ingresar a la salita.
La maestra contó que, durante sus años de experiencia, recogió testimonios de padres que han tenido que retirarse de su trabajo porque en el aula no había un profesional que pueda contener a su hijo durante una crisis. Incluso, casos donde los progenitores han optado porque uno trabaje y el otro cuide al pequeño.
“Lo que nosotros queremos es incluir a una maestra y una acompañante terapéutica”, dijo Rivas, y explicó: “Porque la maestra puede ver la dificultad, puede ayudar a ese niño, pero necesita de otra persona que le ayude a ella para que el niño pueda seguir el ritmo de todos los otros, acompañado de una profesional que se encargue de él”.
Asimismo, la profesional comentó que un aula preparada para recibir a pequeños con discapacidad es ayudar también a liberar de un costo a las familias: “El padre o madre no tendría que pagar $70.000 a una profesional, más una escuela, para que venga por 40 minutos, la idea es que el niño pueda alcanzar el margen de horario que solicitan los padres”.