En el 2019, alumnos de las
Escuelas especiales Nº 1 y Nº 4 de
Posadas tuvieron que dejar sus respectivos establecimientos educativos por refacciones en los edificios.
En total, 191 estudiantes fueron reubicados y albergados por las instituciones Bapayc, Escuela Fraternidad, Especial 2, y Escuela 250.
Tras dos años, y con la pandemia de por medio, las obras de ambas escuelas se encuentran paralizadas y los estudiantes están “dando clases en los pasillos”, dijo a La Voz de Misiones Patricia, mamá de una niña que tiene síndrome de down y problemas respiratorios, por lo que, debido al frío “esta semana no le mandé a la escuela”.
“Es un lugar que corre viento que cuando llueve entra agua y con este tiempo no es un lugar apto para que los chicos estén ahí”, detalló la madre y remarcó que “hace cuatro años venimos reclamando que se terminen las obras en las escuelas”.
En esa línea, la mujer contó que la situación es muy complicada, porque entre el “Iprodha y la Dirección Provincial de Arquitectura se tiraban la pelota y por eso tuvimos que pedir la intervención de la Defensoría del Pueblo”.
Intervención
Por pedido de los padres y madres de los niños, el defensor del pueblo, Alberto Penayo, intervino en el conflicto y se “generó una mesa de diálogo entre padres, directivos de las escuelas, el Iprodha y la Dirección Provincial de Arquitectura, a fin de buscar algún mecanismo que acelere la finalización de las obras”, sostuvieron desde la Defensoría en un comunicado oficial.
Durante la reunión se conoció que el motivo por el cual las obras de refacción todavía están inconclusas, son “por problemas financieros”.
En consecuencia, el organismo logró un “compromiso de pago a fin de que las obras finalicen. Sin embargo, eso no ocurrirá hasta diciembre del 2023, según el compromiso asumido por el gobierno”.
Derechos vulnerados
Luego de llegar a un acuerdo entre las partes, desde la Defensoría del Pueblo realizaron un “relevamiento en las escuelas a las que están asistiendo los alumnos”, que aguardan el fin de las obras de sus establecimientos.
Fue entonces que los funcionaron detectaron que las condiciones en las que se están dictando las clases a los chicos “son de gran vulneración de derechos, con hasta tres grados en el mismo aula, en la que a la vez funciona una cocina. O bien en un pasillo sin protección del frío o el calor”.
Además, el comunicado del organismo detalla que “las materias especiales como panadería o huerta, las tienen en un balcón sin ningún resguardo del clima”.
Y añade que “las condiciones no son inapropiadas solamente para los alumnos, sino también para los docentes y directivos”.
En busca de una solución al conflicto, el defensor Penayo mantuvo una reunión con la directora de Educación Especial del Consejo General de Educación (CGE), Liliana Santander, y le expuso “las malas condiciones en las que están teniendo clases los alumnos de las escuelas especiales 1 y 4”.
Asimismo, el funcionario le solicitó a directora que en el plazo de 20 días “se arbitren los medios necesarios para mejorar la situación en la que están teniendo clases estos alumnos”, mientras esperan volver a sus aulas.