Dueño de geriátrico acusó de "desidia" a la familia de anciana fallecida
Cuatro días después de la muerte de Florentina Núñez, la anciana de 81 años cuya familia denunció haber sufrido abandono de persona en un geriátrico posadeño, llegó la respuesta de Roberto Cordero, propietario del lugar y blanco de las acusaciones: "Acá se ve la desidia de los parientes, 26 años lejos de su madre y a lo último le agarra un ataque de amor".
El hombre habló con La Voz de Misiones esta tarde y se defendió de las acusaciones que la familia de Núñez lanzó en su contra, al tiempo que respondió a los cuestionamientos sobre el funcionamiento del geriátrico y agradeció a quienes le manifestaron apoyo en las últimas horas.
La historia de Florentina Núñez se hizo pública el jueves pasado, cuando Gimena y Graciela, nieta e hija de la mujer, respectivamente, denunciaron que el geriátrico Itatí -ubicado en Junín y Salta de Posadas- incurrió en un "abandono de persona" que agravó el cuadro de salud de la anciana, cuyo deceso se produjo un día después en un sanatorio del microcentro.
La familia aseguró que la anciana ingresó al lugar el 15 de diciembre del año pasado, con un cuadro de demencia senil y principio de alzheimer, y que en apenas dos meses su salud se deterioró de tal forma que terminó internada con deshidratación y desnutrición.
La situación, incluso, se judicializó. En el caso intervino el Juzgado de Instrucción Dos de Posadas, a cargo del magistrado Juan Manuel Monte, que dispuso de medidas preliminares y ahora se enfoca en esclarecer lo sucedido para determinar posibles responsabilidades.
Contraataque
Ahora, llegó la respuesta. Roberto Cordero, propietario del lugar, defendió el funcionamiento del geriátrico en el que actualmente contienen a 12 adultos mayores y contraatacó a la familia de Núñez, a quienes acusó de "desidia".
"Ella ingresa el 15 de diciembre acá, por un contrato de prestación de servicio. El tema es que su enfermedad fue avanzando. Un abuelo en dos o tres días puede deshidratarse. Ella dejó de ingerir, no sé si negaba o no podía. Nosotros acá no podemos ejercer la medicina. Acá los médicos vienen a controlar o cuando hay una emergencia", comenzó Cordero.
Y continuó: "La abuela, al no ingerir nada, más vale que se deteriora. Por eso acá se le suministró B12 para incentivar su apetito, pero no dio resultado y se pidió la derivación, que es lo único que podemos hacer. Acá no tenemos equipamiento, ni espacio para ejercer la medicina, ni tampoco estamos autorizados a ello".
En su denuncia pública, la familia de Núñez, apuntó que desde el geriátrico nunca comunicaron sobre el deterioro de la salud de la mujer y que recién avisaron cuando ya se producía el traslado hacia un centro de salud.
Por último, agradeció a los familiares de los demás adultos mayores que tienen en el geriátrico por las muestras de apoyo que le brindaron durante las últimas horas. Cordero aseguró que hace 20 años se dedica al cuidado de ancianos y nunca tuvo inconvenientes de este tipo.