La familia Zapp en Posadas tras una vuelta al mundo de 22 años
Cande, Herman, Pampa, Tehue, Paloma y Wallaby, son la familia Zapp. Llevan 22 años viajando alrededor del mundo en un Ford Graham-Page 1928. Este viernes pasaron por Posadas.
Los Zapp se convirtieron en una atracción en el centro de la capital misionera. Llegaron desde Brasil, donde estuvieron durante toda la pandemia de covid.
Estacionados con el viejo Ford en que recorrieron los cinco continentes, promocionaron el libro “Atrapa tu sueño”, en que relatan la increíble aventura de dos décadas; firmaron autógrafos y se tomaron decenas de fotos con el público que se acercó a conocerlos.
La Voz de Misiones conversó con Herman y Cande, la intrépida pareja que comenzó la travesía en el año 2.000.
“En principio era un viaje para llegar Alaska”, contó Cande. Dijo que “la idea no era tener hijos, pero como después el viaje se extendió, extendimos también la familia”.
Sus cuatro hijos nacieron por el camino. “En Carolina del Norte (Estados Unidos) nació el primero; después tenemos a Pampa, un gaucho de la provincia de Buenos Aires; Paloma, de Canadá, y Tehue, el más chico, en Australia”, enumeró Cande.
El paso por Posadas es también la vuelta a casa. Herman prefiere no hablar de un regreso a casa en el sentido más literal.
“Siempre estuvimos en casa, donde estuvimos nos hicieron sentir en casa. Nos dimos cuenta que en el mundo no existen las fronteras”, argumentó.
“Estamos volviendo porque se cumplió una etapa y queremos empezar otro sueño. Se terminó este viaje, empieza otro. Estamos muy felices”, añadió.
“Nosotros salimos a conocer el mundo y lo que descubrimos es a su gente. El mundo es lindo pero la humanidad es mucho más linda”, definió Cande.
“Estuvimos en casas de familia de todo tipo, de muchas religiones, de muchos pensamientos y nos abrieron las puertas de sus casas. No sabían quiénes éramos y nos abrían las puertas a nuestros sueños”, relató.
- ¿Cuál fue el lugar más lindo?
“Yo cierro los ojos y veo caras. Es lindo el Gran Cañón, la barrera de arrecifes de Australia, pero si tuviera que volver, volvería a las casas de los amigos que hicimos, sin importar el lugar ni el paisaje”, expresó Herman.
El Ford del ´28 luce completamente original, con sus llantas de madera y el motor con el que salió de fábrica.
“Yo no elegí el auto, él me eligió a mí”, dijo Herman. Contó que le comentó a un amigo la idea que tenían con Cande, de mochilear hasta Alaska, y éste le ofreció la reliquia con que hicieron el viaje de sus vidas.