La protesta policial crece en manifestantes y se suman docentes al reclamo
“Anoche éramos unas 5.000 personas acá, ahora debemos ser 6.000, porque hay camaradas que siguen bajando desde diferentes puntos de la provincia”, estimó este mediodía Germán Palaveccino, uno de los voceros de la protesta policial que desde el viernes a la madrugada concita la atención del país en Posadas.
Los uniformados, tanto activos como retirados, amanecieron frente a la dependencia policial ubicada sobre la avenida Uruguay, sobrellevando el frío al calor de ollas populares y a la convicción de continuar con la medida hasta que el gobierno provincial realice un ofrecimiento salarial conforme a las expectativas.
Ni siquiera las amenazas de una posible intervención de las fuerzas federales, con lo cual la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, estrenaría su “protocolo anti-piquetes” fuera de Ciudad de Buenos Aires, amedrenta a los manifestantes que reclaman un aumento salarial para que los agentes recién iniciados "superen la canasta básica".
“Sería irracional que intervengan las fuerzas federales. Nuestro reclamo no es político, es salarial. Entendemos que la legitimidad del gobierno que fue votado por la gran mayoría del pueblo. Por eso pedimos recuperar el diálogo y que cesen las acciones que criminalizan este reclamo. Acá no hay ánimos sediciosos”, sostuvo a La Voz de Misiones Palaveccino, quien además reiteró que el Comando no está tomado, sino que continúa prestando servicios con normalidad.
A fin de apaciguar aún más las aguas, el vocero y referente de la mesa diálogo policial junto al suboficial retirado Ramón Amarilla, afirmó que ningún agente activo que forma parte de la protesta está armado. “Hemos dispuesto de un lugar especial para guardar las armas de los agentes activos, así preservamos la seguridad y evitamos cualquier tipo de incidente”, tranquilizó.
En paralelo, al acampe de policías se sumaron grupos de docentes dispuestos a acompañar la medida y trabar fuerzas para lograr una mayor visibilización del conflicto salarial que también los aqueja.