Pidió por los tareferos en la plaza y la detuvieron: “Fueron horas secuestrada”
La arquitecta Liliana Oleksow, que este martes fue detenida por la Policía en Casa de Gobierno cuando solicitaba ser atendida por un funcionario que entendiera en el caso de los tareferos que acampan en la plaza 9 de Julio, calificó su detención como un secuestro y apuntó bien alto contra el oficialismo.
“Fueron muchas horas secuestrada”, dijo Oleksow a La Voz de Misiones, que la entrevistó en su casa de Colón y Bolívar minutos después de ser liberada, al cabo de las seis horas que pasó entre la guardia de la sede del Poder Ejecutivo y la Seccional Primera, en Villa Sarita.
La conocida profesional contó que, por más de dos horas, entre las 11 y las 14, la tuvieron incomunicada y que en ese lapso llegó a temer por su suerte: “No me dejaban llamar a mi abogada, a mi hijo, a nadie; me decían que si sacaba el celular me lo iban a quitar, que yo no tenía derecho a nada”, afirmó.
“Me tenían como pelota de trapo”
Esta fue la tercera vez que Oleksow intentaba conversar con algún funcionario gubernamental sobre la situación de las familias tareferas que ella ve desde las ventanas de su departamento.
“Pobre gente, pobres niños; pasaron la noche bajo la lluvia, le metieron presos a dos o tres chicos por buscar cartones para taparse; no puede ser que después de una semana nadie los atienda”, señaló.
Contó que el lunes, con una lista de artículos de primera necesidad, entre pañales descartables, abrigos, ropas, baños químicos, que le dieron los mismos tareferos, fue al Ministerio de Derechos Humanos a pedir ayuda, pero que tampoco obtuvo respuesta.
“Ellos (los policías) me decían: vaya a Derechos Humanos; yo fui a Derechos Humanos y tampoco me atendieron, así que volví esta mañana a Casa de Gobierno; me tenían como pelota de trapo”, señaló.
“Me dijeron que no me iban a dar ‘ni una silla’, que no pidiera nada, que nadie me iba a atender; yo me quise acercar a la puerta para pasar al patio y ahí me empezaron a empujar, vino una mujer policía con unas esposas y había un policía alto, grande, voluminoso”, relató.
La profesional aclaró que su interés por las familias tareferas es puramente ciudadano y no esconde ninguna intención política: “No soy parte de ningún partido, soy vecina de la plaza, estoy todos los días ahí, salgo a pasear a mi perra, voy a sentarme al sol; la plaza es como el patio de mi casa”, describió.
Afirmó que en las tres ocasiones que fue a pedir audiencia por el mismo tema la echaron de mala manera, pero que hoy la situación escaló a un nivel que no había imaginado.
“Me llevaron arrastrada”
“Me llevaron arrastrándome entre dos o tres hasta un lugar que es una oficina de la policía en Casa de Gobierno”, relató.
Por último, adelantó que lo sucedido hoy no la hará desistir de su acompañamiento a las familias tareferas.