Tiene 74 años y tras un grave accidente se recibió de contador en la Unam
Mario Fernando Giménez no para de conseguir títulos y lograr objetivos. El ingeniero químico, a los 74 años, completó una nueva carrera de grado y, luego de rendir Tributación 2, se recibió en la Universidad de Misiones de contador público nacional.
Los sueños están para cumplirse y la historia de Mario es una clara muestra. El septuagenario se recibió ayer de contador en la Facultad de Ciencias Económicas, justo ocho años después de sufrir un terrible accidente de tránsito el cual su auto fue impactado en un choque en cadena.
La Voz de Misiones se hizo presente en su domicilio y, en una entrevista en vivo, charló con el flamante profesional, que explicó cómo hizo para recibirse: "Hay que aprovechar el tiempo al máximo. Cuando me recibí de ingeniero, trabajaba toda la mañana, salía a las 2 y entraba a la Facultad de Ciencias Exactas. A veces, cursaba hasta las 23 horas. Hay un horario para todo, para dormir, para comer, para mirar una película y para estudiar".
"Yo creo que Dios me dio una voluntad terrible. Yo siempre digo que hay que convivir con tres partes indispensables, que están compuestas primero por la parte física, hay que alimentarse bien, trabajar los músculos y ejercitarse. La segunda es la intelectual, el cerebro tiene que ser estimulado siempre, hay que hacerlo procesar, y la tercera pata es la espiritualidad y ahí es donde aparece Dios", explicó Giménez.
Sobre su examen final, el vecino del barrio El Palomar explicó: "Como era el tercero en rendir, estuve un buen tiempo en capilla y fue ahí donde recordé algunas cosas que minutos antes había olvidado, tuve una laguna mental, pero por intervención de Dios pude recordarlas en ese momento y las pude desarrollar en forma oral ante los profesores".
"Cuando salí de ahí, estuve con una chica que me ayudó a decidir rendir y también estuve con el decano. Aunque mi felicidad duró poco, porque le pregunté a mis compañeras cómo salieron y me dijeron que mal", recordó.
"En ese instante, me agarró la duda si yo había aprobado o no, porque los profesores fueron apáticos, no me dijeron nada. Así que anoche casi no dormí y esta mañana llamé a primera hora y pedí que le pregunten al titular de la cátedra si yo me había recibido, así que hablaron con él y me confirmaron, así que ahora recién estoy tranquilo", finalizó el flamante contador.