Centro Nacional de Acceso a la Justicia tomó intervención en conflicto de desalojo a familias agricultoras de Corpus
La directora nacional de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Gabriela Carpineti, estuvo en la provincia para inaugurar la sede del Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) en Posadas, y presentar al Superior Tribunal de Justicia de Misiones, un Amicus Curiae, junto al Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, la legisladora porteña, Ofelia Fernández, acompañada por colectivos feministas, para pedir la libertad de María Ovando -condenada a 20 años- hasta que se dicte la sentencia definitiva.
En la presentación, que califica las vulneraciones que sufrió la víctima, Carpineti reclama que se incorpore la perspectiva de género al análisis del caso de Ovando a quien visitó en la unidad penitenciaria de Villa Lanús, donde está presa.
En su recorrida por la provincia, la funcionaria nacional y su equipo estuvieron en la sede del CAJ de Eldorado, en la que mantuvieron un encuentro con diversos actores sociales de esa localidad.
"Un entramado complejo, turbio y mafioso"
Posteriormente, la directora nacional del CAJ viajó a Corpus para interiorizarse sobre el desalojo compulsivo que sufrieron tres generaciones de familias campesinas de Colonia Isolina, acompañada por el diputado Martín Sereno (Tierra, Techo y Trabajo); el coordinador del NEA del CAJ, José Luis "Cachorro" Fuentes, y la concejal de Roca, Nidia Pintos (TTT), quien fue denunciada por acompañar a familias expulsadas, y fue imputada por violencia a la autoridad.
Aunque Carpineti estaba al tanto de la situación a través del abogado Fuentes, ahora pudo conocer de primera mano las consecuencias que dejó en las familias el violento desalojo perpetrado el 17 de agosto pasado.
"La primera mirada que tenemos luego de hablar con las familias, es que nuevamente hay una doble vara judicial respecto a este proceso. Supe que la primera denuncia que aparece como un conflicto de familias agricultoras, en realidad es una pantalla que cubre un entramado más complejo, turbio y mafioso. Este es el diagnóstico inicial que me llevo, y sobre el cual vamos a investigar y trabajar con el equipo".
Agregó que le llama la atención que la denuncia que realizaron estas familias como víctimas de una usurpación es del año 2003 y ningún magistrado ni funcionario provincial se ocupó de impulsar.
"Sin embargo sí se ocuparon cuando a partir del 2015, aparece un supuesto dueño y hace una denuncia que deriva en el terrible desalojo con destrucción de viviendas en manos de las fuerzas de seguridad contra campesinos y campesinas, hostigadas de manera recurrente por el Municipio de Corpus, y por jueces que resuelven desalojar sin investigar el problema real", advirtió Carpineti.