Libertad: familias aisladas de San Isidro Labrador reclaman puente y arreglo de caminos
El Paraje San Isidro Labrador, del Municipio Puerto Libertad -muy cerca del pueblo- está habitado por gente trabajadora y un gran valor por su fuerte en la producción de alimentos y emprendimientos turísticos, que con familias que se fueron sumando y a lo largo del tiempo generan arraigo, trabajo y desarrollo en esa zona rural.
Pero a pesar de su potencialidad, la colonia padece el abandono de las autoridades municipales.
En un nuevo intento de hacer oír sus numerosos reclamos para que garanticen sus derechos, convocaron al diputado Martín Sereno, del espacio político Tierra, Techo y Trabajo, y al concejal Juan Pablo Brítez, quienes gestionan soluciones a sus problemas.
"Este Paraje tiene antecedentes legislativos en la Cámara de Diputados, donde presentamos proyectos de nuestro bloque sobre el urgente arreglo de los caminos y la necesidad de construcción de un puente seguro, porque cuando llueve no puede entrar ni salir nadie; incluso hay interrupción de clases por la imposibilidad de las docentes de acceder al Paraje", sostuvo Sereno.
Recordó que los proyectos fueron aprobados en el recinto hace dos años, y también desde TTT acompañaron notas con pedidos al Concejo Deliberante local, al Departamento Ejecutivo, y a la Dirección de Vialidad Provincial; "pero está costando que brinden respuestas concretas", explicó.
Junto al concejal Britez, se reunió con un grupo de vecinos y recorrió el Paraje. "Comprobamos el pésimo estado de los caminos y la precariedad del puente, nos comprometimos a insistir y vamos a seguir acompañando el legítimo pedido de las familias", resaltó el legislador.
Familias olvidadas por el Municipio
Libertad tiene muy pocas hectáreas de tierra y sólo en dos colonias -una de ellas es San Isidro Labrador- es posible producir para proveer a familias del pueblo y para la comercialización.
Cintia López calificó como de muy preocupante la situación en la que viven, porque cuando llueve no ingresa el transporte público, y los chicos no pueden ir a la escuela por el camino pantanoso.
"Las 400 familias, entre las que hay 500 criaturas, estamos olvidadas por el Municipio. No podemos sacar nuestros productos para comercializarlos, siempre tratamos de ayudarnos entre los vecinos; pero solucionar la precariedad del puente no depende de nosotros, y llevamos 11 años reclamando. Mi hijo mayor tiene 19, y desde que era chico sufrimos la falta de buenos caminos".
La mujer relató con dolor que su esposo murió a consecuencia de esa falencia. "No teníamos un vehículo para trasladar a mi marido; en la colonia no hay un centro de salud, y como la ambulancia no llegaba, llamamos a un taxi para llevarlo al hospital, pero por los problemas del camino tardamos muchas horas y murió", lamentó.