Anciana de Campo Grande denuncia que su hija la engañó y vendió su casa
Iracema Posdeley tiene 82 años y vive en Campo Grande. Hace un mes, Hilario Ríos, su esposo y compañero de toda la vida, fue operado contra su voluntad y falleció. En medio del velorio, se enteró que una de sus hijas le vendió su propia casa y desde ese momento vive "de prestado".
Fue así que la anciana denunció que fue estafada por Ana Ríos, su propia hija, y además afirma que "fue ella quien le hizo operar al viejo, yo le dije bien que no, pero le llevó igual, ahora estoy muy triste, sin mi viejo y sin mi casita", le dijo Iracema a La Voz de Misiones.
La mujer de 82 años explicó que la casa la adquirieron hace más de 40 años: “Nosotros compramos el terreno, hicimos la casa, luchamos para hacer, pagamos todo, y ahora quedé sin nada, quedé en la calle”, sostuvo y subrayó: “Yo ya soy vieja, no puedo trabajar, no puedo hacer nada”.
“Con el sudor de nosotros levantamos la casita esa, cómo no voy a mezquinar. Le compramos a un viejito que se llamaba Montenegro, y él se fue lejos y yo le di la platita que yo tenía, y después le tenía que mandar lo que faltaba por correo, y le mandé, pagué todo. No van a decir que yo tengo gratis el terrenito ese”, indicó la anciana a LVM.
Con respecto a la enfermedad de su esposo, la mujer explicó: “Mi viejo se enfermó, se cayó de la cama, no podía caminar, pero todos me dijeron que si se operaba se iba a morir, y le dije a mi hija: ‘No vayas a mandar a operar a tu papá, se va a morir’, y le llevó a operar y ahí murió”.
En el mismo sentido, Lidia Ríos, la otra hija de Iracema y quien hoy por hoy la alberga en su vivienda, contó que “mi papá sufría del corazón, los pulmones y por último se cayó, se fracturó las caderas, pero el médico me dijo: ‘Está fracturado, no está quebrado, él tiene posibilidad que a los meses camine sólo’”.
Lidia recordó que “el médico de cabecera y su cardiólogo me habían dicho que era riesgoso la operación, que yo no le operara a él. Le tenía cuidando a él acá, yo de ninguna manera quería operarle y no le iba a operar”.
“Ella me denunció de la nada, fue y y la jueza dictó una orden de 120 días de acercamiento. No sé que ella habrá dicho a la policía, a la jueza Nancy Barbieri de Campo Grande para que le autorice eso. Ni yo, ni mis hijos no podíamos acercarnos allá, a la casa de mamá", fue ahí cuando aprovechó para operarlo y hacerles firmar.
La finca en medio de un imperio
Con respecto a la venta de la casa, que mide aproximadamente 100 metros por 100 y tiene plantaciones de varias frutas, verduras y yerba mate y está a 5 kilómetros del centro de Campo Grande, la octogenaria dijo: “Seguro que vendió mi terrenito y ellos no me avisaron. Ella me dijo que iba a vender y yo le dije: ‘No vendas, cómo yo voy a quedar sin eso’”.
Al respecto, Lidia coincidió con su mamá y relató: “Mi hermana vendió allá, no sé cómo hizo para vender. Yo sé que ella vendió y le dejó a mamá prácticamente en la calle. Eran sus cosas, su casa, su terreno”.