Comunidad mbya denuncia que Petrovalle volvió a desmontar bosque nativo
La comunidad mbya de Takuapi Mirĩ, ubicada ubicada en Colonia Mado, a unos 126 kilómetros al norte de Posadas, por la ruta 12, volvió a denunciar la invasión de su territorio y el desmonte de su bosque nativo por parte de la empresa Petrovalle.
La aldea guaraní hizo pública la situación en la página de Facebook del Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (Emipa), donde el cacique Francisco Silva expuso las primeras observaciones sobre la presencia de maquinaria pesada y la destrucción total de la mata boscosa.
Silva contó que los hombres que se encontraban trabajando en el lugar se presentaron como “empleados de Closs”, en referencia al ex gobernador y senador nacional del Frente de Todos, propietario de Petrovalle.
El cacique informó que enterado de la situación, alertó al Ministerio de Ecología y que este martes al mediodía acompañó a una comitiva oficial que hizo la inspección.
Habitada por 15 familias, la comunidad de Takuapi Mirĩ, había ya denunciado penalmente a Petrovalle por apeo ilegal y daño ambiental en más de 100 hectáreas de bosque.
También, el Ministerio de Ecología había suspendido el Plan de Uso de Suelo otorgado a la misma empresa en una superficie de 90 hectáreas, pero sus máquinas y camiones continúan ingresando ilegalmente.
Monte arrasado
Consultado por La Voz de Misiones, el cacique Silva, relató que “el 23 de septiembre me enteré que hicieron desmontado y bueno ahí empezó a hacer trámites por Ecología, porque estaba destruyendo por donde hicieron el relevamiento territorial, y hasta ayer a la tarde estaba la máquina nuevamente”.
“No es la primera vez que está pasando eso, el intento de sacar la madera”, agregó el jefe indígena, y recordó que en el último conflicto con la empresa del senador Closs, por el mismo tema, “hubo mucho más grande destrucción del monte”.
“Estamos preocupados porque avanzó de nuevo la máquina. No nos afecta solo a nosotros sino a todas las comunidades”, alertó Silva.
El cacique mbya denunció que hasta la llegada de los inspectores del gobierno, las máquinas de Petrovalle alcanzaron a diezmar unas 40 hectáreas de bosque nativo.