En Misiones separarían a hermanitos que esperan una adopción para que sea más fácil el trámite
Pasó casi un año de la puesta en marcha del programa ‘Buscamos Familias’, que nació ante la necesidad de encontrar un hogar para tantos niños que así lo necesitan. La convocatoria se publica en la página web del Registro Único de Aspirantes a guarda con fines adoptivos, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y se espera que los interesados, desde cualquier punto del país, den el primer paso.
En la provincia, en 2017 hubo varias convocatorias. A principios de junio eran dos: por un lado, una de dos hermanos de 11 y 12 años; y por otro, cinco hermanos cuyas edades son 15, 13, 11, 9 y 7 años. La falta de respuestas en estos meses dejó en evidencia el nivel de complejidad para hallar una familia para niños en estado de vulnerabilidad. De manera que, en algunos casos, se evalúa separar a los hermanos para ampliar las chances de que sean adoptados.
En una entrevista, María Elena Quelas, secretaria a cargo del Registro Único de Aspirantes a la Adopción de Misiones (Ruaam) del Superior Tribunal de Justicia (STJ), sostuvo: “Generalmente llegan a una convocatoria, grupos de hermanos o niños mayores de 13 años. O niños con problemas de salud física o psíquica producto de la historia de vida de cada uno. Es por ello que es tan difícil plantearla y luego sentarse a esperar que las personas llamen y se interesen”.
“Si me pregunta si hemos encontrado familias para cada una de las publicadas pertenecientes a la provincia de Misiones, debo decirle que no es así. Las publicadas el año pasado siguen en pantalla; algunas han sufrido modificaciones por decisión del juez. Producto de la realidad y la economía del país, se está intentando en algunos casos separar grupos de hermanos, con el compromiso de que mantengan el vínculo”, explicó al tiempo que detalló una situación particular: “En otros casos, como una de las primeras del año pasado, un hermano ha vuelto al Hogar por no poder adaptarse a la situación por su propia historia de vida, mientras que el otro hermano rogó quedarse con la familia con la que se estaban vinculando”.
“Aunque la decisión es dura, en muchas ocasiones la reticencia de un niño dentro del grupo de hermanos, o la patología de alguno o las grandes diferencias de edades entre algunos, generan con el tiempo la necesidad de darle por lo menos a algunos, la posibilidad de tener un hogar, de educarse y tal vez en el futuro ser sostén de otro hermano. Hay situaciones muy complejas. O hermanos que han sido devueltos por los aspirantes en el período de vinculación, y que al volver al hogar que los cobija, no quieren volver a ir con otra familia, porque ya no toleran la frustración que esa situación genera”, confesó la funcionaria del STJ.
“Sí debo decir, que de igual modo, si a través de este programa logramos una familia para un niño, ello ya nos permite retomar fuerzas para ir por más”, subrayó.
Otro dato que desalienta bastante las oportunidades de conformar una familia adoptiva, es la baja de aspirantes en el Ruaam teniendo en cuenta que no renovaron sus papeles; hasta el año pasado había unos 70 en la lista. De ese total, había 19 solteros inscriptos, un masculino y el resto femenino. Si bien Quelas no estableció un número concreto se lamentó que hubiera tanta gente que haya quedado fuera del sistema.
El Territorio