La Escuela Especial N°36 de Capioví ganó 400.000 pesos con el
Premio Fundación La Nación a la Educación en el 2021, por su proyecto Pedagogía de la Emergencia que garantizó la continuidad educativa de los estudiantes en la etapa más crítica de la pandemia.
A seis meses de consagrase como una de las ganadoras, la escuela no puedo acceder aún a la suma, que sería destinada al fortalecimiento del proyecto.
Según pudo saber
La Voz de Misiones, las directoras del establecimiento solicitaron a la supervisora de Zona Norte, Stella Maris Berón, y a la Dirección de Modalidad Educación Especial, a cargo de la profesora Liliana Santander, un CBU para que se realice allí el depósito de la plata.
Sin embargo, la solicitud nunca fue respondida por las autoridades y ambas directoras fueron sumariadas por participar en el concurso.
El problema radicaría en que las autoridades de la Escuela Especial 36 no notificaron al Consejo General de Educación (CGE) sobre la participación en el certamen hasta después de estar inscriptos.
Aunque, una fuente interna del CGE descartó que ese sea el motivo y contó a LVM que cuando la directora suplente a cargo de la institución en ese momento notificó a la supervisora Berón, ésta le pidió que se dieran de baja, ya que la institución participaba en articulación con la Escuela Ambulante Caminos de Tiza.
Recelo
La Escuela Ambulante Caminos de Tiza es una iniciativa de Julio Pereyra, un profesor itinerante que hace ocho años está radicado en Puerto Rico y actualmente recorre toda la provincia asistiendo a chicos con discapacidad y sin discapacidad en situación de vulnerabilidad.
En diálogo con La Voz de Misiones, Pereyra relató que en varias oportunidades solicitó a la directora de la Modalidad Educación Especial, Liliana Santander, una reunión para explicarle la importancia que tuvo el proyecto de articulación con la Escuela Especial Nº 36 y que los fondos serán destinados para comprar material pedagógico y otros insumos exclusivamente para los chicos de la institución.
En síntesis, el pedagogo solicitó que la autoridad se expida si acepta o no el premio, debido a que por la inflación cada vez pierden más recursos. Pero tampoco tuvo suerte debido a que Santander nunca concretó una reunión.
Según Pereyra, el área se niega a dar una resolución porque en algunas ocasiones elevó a la dirección y a los espacios de discapacidad de diferentes municipios, informes sobre chicos en estado de abandono, sin acceso a la educación y sin el Certificado Único de Discapacidad (CUD).
Incluso, el profesor llegó a denunciar públicamente “inacción” por parte de los organismos y de la Dirección de Modalidad Educación Especial, tras alertar alguno de esos casos.
“Me odian. Porque denuncié irregularidades en la Escuela Especial de Roca, niños en abandono escolar, chicas abusadas; elevé nota, me reuní con supervisión, no resolvieron nada y lo hice público”, dijo a LVM el profesor y agregó: “Parece que en Misiones pedir explicaciones es desacreditar”.
Además, Pereyra sostuvo que “la persecución a las directivas es evidente, a través notas de circulares, resoluciones y sumarios, por el trabajo mancomunado con una propuesta Educativa declarada de interés municipal en Capioví y de interés provincial por la Cámara de Representante de Misiones -Caminos de Tiza-”.
El pedagogo reconocido nacional e internacionalmente explicó: “Articulamos por primera y única vez para el premio algo en conjunto. Nadie esperaba una pandemia”.
Y añadió que trabaja con los niños que asisten al establecimiento, con el consentimiento de las familias, por eso “siempre existió un intercambio de información sobre estado y situación de los chicos”, así como también aclaró que “solo una vez di una capacitación, pero no tengo una relación con ella más que la articulación por necesidad”.
Para concluir, Julio remarcó que “carece de sentido que la directora de la Modalidad no acepte 400.000 pesos para adquisición de materiales educativos, terapéutico- pedagógicos y tecnológicos para niños con discapacidad, el 100% destinado a la Escuela”.
Durante la emergencia sanitaria la comunidad educativa del país debió reinventarse y adaptarse a una nueva modalidad para seguir educando y aprendiendo. Muchos factores impidieron a chicos de escasos recursos continuar con sus estudios, uno de ellos fue el acceso a la conectividad.
Ante ese panorama, la escuela especial de Capioví, gracias al proyecto articulado con la Escuelita Ambulante Caminos de Tiza, no tuvo ningún solo caso de abandono.
Por ello, la institución fue premiada junto con otras tres escuelas de Argentina por su innovadora estrategia que permitió la continuidad y la calidad educativa.
El proyecto Pedagogía de la Emergencia no solo logró la continuidad de todos los estudiantes, sino que también garantizó sus procesos pedagógicos, ortopédicos y terapéuticos.