El refugiado es Bogdan Holovchak, de 37 años, que llegó al país el sábado y arribará este miércoles a Posadas, donde se instalará en un principio, con la idea de insertarse social y laboralmente.
El hombre viajó en un vuelo de la organización Solidaire piloteado por el cineasta Enrique Piñeyro, que aterrizó en Buenos Aires con solo 5 refugiados ucranianos: Holovchak, una mamá con dos hijos, y una mujer de 72 años que tiene a su hija y sus nietos viviendo en el país.
El avión venía de dejar en España, entre Barcelona y Madrid, a otros 240 refugiados de la guerra; gente de distintas partes de Ucrania, que escapó de ciudades arrasadas por los bombardeos, como Jarkov, Mariupol, Mykoláiv, entre otras.
Más de 2 millones de personas abandonaron Ucrania desde el comienzo de la invasión rusa el 24 de febrero pasado, para buscar refugio, mayoritariamente, en los países de Europa Occidental. Todavía son pocas las personas refugiadas de la guerra que han llegado a la región.
El cónsul de Ucrania en Argentina Nazar Vovk, agradeció al gobernador de la provincia Oscar Herrera Ahuad por recibir al refugiado Holovchak, que integra el primer grupo que llega al país proveniente del Este europeo.
El periodista Fernando Oz, que recibió a Holovchak en Ezeiza, lo alojó en Caba, le ofició de guía por el centro porteño y le cebó su primer mate, contó que el ucraniano habla fluidamente inglés e italiano, que se desempeñaba en el sector del turismo, y que incluso había trabajado como periodista freelance.
El vuelo
Bogdan Holovchak proviene de un pueblo llamado Ivano-Frankivsk, en la región conocida como Sumy, en el Oeste del país, de donde había salido apenas cuatro días antes de subirse al avión comandado por Piñeyro, en Varsovia, Polonia.
El periodista de
Infobae Joaquín Sánchez Mariño acompañó el vuelo y tuvo oportunidad de hablar con Holovchak, y con las dos mujeres ucranianas, la abuela Irina, y Alina, la mamá del nene y la nena que las fotografías del viaje muestran entretenidos en una Tablet.
“Cuando estaba saliendo de Ucrania me puse a buscar opciones, estaba buscando España o Italia, pero de pronto vi la propuesta de Argentina y pensé que debía ser ahí, ¿por qué no? Me anoté y llegué a tiempo para subir al avión”, le contó Holovchak a Mariño.
Dijo que resolvió irse de Ucrania cuando lo rechazaron del Ejército por una lesión en una pierna, y sintió que era inútil quedarse si no podía trabajar ni combatir.
Mariño relató que Holovchak le dijo que en su pueblo tenía una novia, pero apenas comenzada la invasión rusa, con la guerra escalando su poder destructivo, acompañó a la chica y su madre a la frontera polaca, y no volvió a saber de ellas.
“Yo me quedé en Ucrania, volví a mi pueblo, pero no podía participar del Ejército, y dos meses después, viendo que no podía ayudar, decidí salir y hacer algo como voluntario desde afuera. Todos debemos trabajar para que termine esta guerra, desde el lugar que sea”, le contó Holovchak al periodista durante el vuelo.
“Ocho y veinte de la noche en punto del sábado. El P4-787 de Solidaire aterriza en el aeropuerto de Ezeiza. A bordo, solo nueve pasajeros y seis tripulantes. Más de doscientos asientos vacíos y mucho silencio”, describió Mariño en su crónica.
Dijo que el refugiado ucraniano que el miércoles estará llegando a la tierra colorada por primera vez, miraba, ansioso, las lejanas lucecitas de Buenos Aires titilando en la oscuridad.
Contó que Holovchak le había confesado su desconocimiento del país; “apenas vio un documental sobre la Argentina”, escribió.
Y al cabo de un ping - pong de confusiones por personajes y hechos de la historia de la región, de los que el ucraniano oyó hablar alguna vez, Augusto Pinochet, la matanza del estadio, la Junta Militar, el Che Guevara; contó Mariño que Holovchak volvió por un instante la memoria a su pueblo y la guerra, y sentenció: “Allá, la noche era como la boca de un león”.
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