Muerte de abuela mbya reavivó reclamo por camino en el Lote 8
El traslado de la anciana Lucinda, de la comunidad Tekoa Yma, se demoró porque la ambulancia no pudo ingresar al Lote 8, lo que despertó el pedido histórico. Ecología sostiene que "ya está resuelto".
El sendero de acceso a las comunidades mbya que habitan el Lote 8 de la Reserva de Biósfera de Yabotí, que en su momento devino en polémica por denuncias de un emprendimiento turístico que buscaba beneficiarse de la obra, volvió a ser noticia este martes por la protesta que trajo nuevamente el reclamo.
En un aty (reunión), que bloqueó por horas el ingreso al parque, miembros de las comunidades directamente involucradas, Tekoa Yma, Kapi´i Yvate e Ita Mirí, urgieron al gobierno provincial una respuesta a un pedido que tiene varios años.
Según relató a La Voz de Misiones la secretaria del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), Cintia Giménez, el caso de la matriarca de Tekoa Yma, la abuela Lucinda, esposa del cacique Artemio Benítez, que falleció de neumonía porque la ayuda no pudo llegar a tiempo porque el camino no permitió el ingreso de una ambulancia, motivó la movilización de hoy.
La abuela Lucinda
“Terrible lo de la abuela, eso desbordó ya toda la lucha que venía siendo pacífica. Los jóvenes mbya también se indignaron de tal manera que buscaron volver a hacer el aty acá en el parque y tratar de hacer visible esto”, contó Giménez.
La abuela Lucinda falleció en el Samic de Oberá, adonde fue llevada a duras penas. Luego del deceso, la comunidad contrató los servicios de una camioneta para transportar sus restos a Tekoa Yma, pero debieron hacer parte del trayecto con el ataúd en motocicleta, porque en un momento dado el vehículo no podía avanzar.
“No están pidiendo una megaobra, ni siquiera empedrado; quieren que se abra un camino de tierra que mejore sus accesos y por el que pueda ingresar ayuda en caso de emergencia”, explicó la secretaria de Endepa.
Polémica y desamparo
Según Giménez, el camino debería haberse hecho hace rato: “Ya está todo aprobado en el Ministerio de Ecología”, afirmó.
En 2017, cuadrillas indígenas despejaron el trazado con machetes, limpiando la zona para las máquinas de Vialidad Provincial, que tampoco nunca llegaron.
En esa época, diversas organizaciones ambientalistas acusaban al gobierno de violar la ley y poner en riesgo la reserva natural para favorecer el proyecto del empresario Nicolás Laharrague, que impulsaba un complejo hotelero en medio de la selva y necesitaba del camino.
Un recurso de amparo judicial consiguió frenar cualquier avance del tema, incluso luego que las comunidades mbya consiguieran que la Justicia lo rechazara y autorizara al Ejecutivo a continuar con la apertura del camino.
“Después que ganamos el juicio ya se dijo que sí, que estaba todo preparado; esto fue hace mucho tiempo, pero nunca se abrió el sendero, siempre hay una excusa”, afirmó Cintia Giménez.
Informó que la semana pasada envió a Vialidad la resolución ministerial de viabilidad ambiental y, despejando cualquier nueva suspicacia, aseguró que “el camino será de uso exclusivo de las comunidades, con portones y candado”.