Papá denuncia que no puede ver a su hija hace más de 4 meses
David Ramón Gomez hace 5 años se separó, desde ese momento comenzó el drama de ver en tiempo reducido a su hija. La situación se agravó, luego de que un Juez de Paz, tome una medida de prohibición de acercamiento a su ex, que incluye las personas con las que convive, desde ese día, hace más de 4 meses que no ve a su pequeña.
Por un lado aparece la obstrucción del vínculo por parte de la progenitora que ejerce la tenencia. Por otro, la prohibición que impone la Justicia, en el medio quedaron, Jimena, una niña de 10 años y un papá de 38, que sufren las consecuencias.
Gomez se acercó a la redacción de La Voz de Misiones para contar el mal momento que está viviendo: “Es una situación bastante angustiosa para mí y me imagino que para mi hija también, con la que tengo un vínculo muy bueno. Nuestro vínculo se cortó a raíz de una falsa denuncia en primera instancia y después por la resolución del Juez de Paz de San Ignacio".
Con respecto a su relación con la nena dijo: “Jimena tiene 10 años, ella está viviendo en San Ignacio en una casa que compartíamos hasta que yo me separé, hace aproximadamente 5 años. Nuestra relación es la mejor del mundo, la mejor que pueda tener un padre y su hija. Nunca me olvide de ella, a pesar de que cambié de ciudad, siempre tuvimos un vínculo hermoso”.
La Restricción
En realción a que porqué no ve a su niña hace más de 4 meses detalló “el juez Francisco Aníbal Medina, me aplicó una orden de restricción, prohibiéndome no sólo acercarme a la madre, sino que también a mi hija, la verdad que no entiendo la resolución, tampoco entiendo las generales de la ley, porque la denuncia que me leyeron en el Juzgado de Paz dice que yo me acerqué a su domicilio, o sea a la madre de mi hija, agrediéndola verbalmente, algo totalmente falso, de eso se toma esta determinación”.
En el mismo sentido agregó: “No es verdad bajo ningún punto de vista, no tengo ninguna denuncia hecha de violencia, tengo exposiciones hechas por mí, donde muchas de las de las veces que fui a buscar a mi hija, no pude concretar la visita, porque siempre fue de alguna manera coaccionada por la madre".
"Esto me pasó siempre porque, por un sentimiento de culpa si se quiere, nunca quise que mi hija se quede con el problema en la casa por ahí, por discutir, por ejercer básicamente mi derecho sobre ella como padre", explicó.
“Es algo acumulativo, porque nosotros viajamos en familia a verla, como nunca la pude traer a Posadas, porque Jimena tiene una hermana que se llama Anahí. En esos momentos ella era libre, hacia lo suyo, le gusta peinarse, pintarse y me parece que eso jugó en contra para que esto pasara, para que la madre me denunciara”.