Sendero mbya del Lote 8, en Yaboty, está próximo a concluirse
La apertura del sendero mbya en el Lote 8, en la Reserva de Biosfera Yaboty, está próximo a concluir, según adelantó a La Voz de Misiones el director de Vialidad Provincial, Sebastián Macías.
“Estamos en un 70 por ciento, un poco más; quedan dos kilómetros y piquito por terminar, de los cuales nos está costando estos últimos días por el tema de la humedad”, dijo Macías.
Explicó que se trata de “una zona muy húmeda que necesita tiempo de sol para que el barro vuelva a consolidarse en tierra seca y podamos trabajar”.
“Se están haciendo entubados en zonas donde hay bañados. Se viene avanzando bien. Hay casi 15 kilómetros terminados”, afirmó.
El camino de la polémica
La construcción del sendero comenzó hace cerca de dos meses, al cabo de una serie de protestas de las comunidades indígenas de la reserva, que pusieron en jaque a las autoridades provinciales.
Desde un comienzo, el tema alimentó la controversia. El reclamo indígena tampoco era nuevo. El sendero estuvo parado durante por lo menos tres años, por un amparo presentado por ambientalistas que la justicia finalmente rechazó en febrero pasado.
La muerte de la abuela Lucinda, esposa del cacique de Tekoa Yma, Artemio Benítez, porque la ayuda no llegó a tiempo por la falta del camino, puso a las comunidades en pie de guerra a comienzos de agosto.
“Terrible lo de la abuela, eso desbordó ya toda la lucha que venía siendo pacífica. Los jóvenes mbya también se indignaron de tal manera que buscaron volver a hacer el aty acá en el parque y tratar de hacer visible esto”, señaló en aquella ocasión a LVM la secretaria del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), Cintia Giménez.
La abuela mbya falleció en el Samic de Oberá, adonde fue llevada a duras penas. Luego del deceso, la comunidad contrató los servicios de una camioneta para transportar sus restos a Tekoa Yma, pero debieron hacer parte del trayecto con el ataúd en motocicleta, porque en un momento dado el vehículo no podía avanzar.
A la par, el tema retroalimentó la polémica con las organizaciones ecologistas que desde un primer momento consideraron la apertura del sendero un crimen ambiental.