Sobrevivientes: la violencia de género en Misiones
La Voz de Misiones entrevistó a mujeres que se animaron a denunciar a su agresor y, después de mucho tiempo de lucha, lograron salir del círculo de violencia.
Son relatos que ponen la mirada sobre el accionar del Estado misionero a la hora de acompañar y contener a las víctimas, que piden auxilio para poder seguir vivas y continuar su historia.
“Antes de que corra sangre”
Noelia Teminski, de Gobernador Roca, tuvo que exponerse en los medios de comunicación luego de que su ex, Alfredo Tarnowski, de 44 años, intentara matarla con su auto, mientras volvía de un día familiar con su nueva pareja y su bebé, de meses de vida.
La víctima había realizado reiteradas denuncias durante cuatro años, pero el agresor siempre rompió las medidas cautelares. Poder grabar el hecho y tener una prueba fue lo que determinó que Tarnowski termine preso.
A cuatro meses del hecho, Noelia reflexiona sobre el rol del Estado en los casos de violencia y pide a la Justicia que actúe “antes de que corra sangre”.
Por su parte, la jefa de la Comisaria de la Mujer, dependiente de la Unidad Regional (UR) I, Mariela Encina, lejos de negar el problema, explicó que en la fuerza se están capacitando y avanzando en la problemática.
Además, la comisaria remarcó que, hoy en día, todas las dependencias de las unidades regionales están obligadas a tomar las denuncias por violencia de género y remarcó que no sólo las Comisarías de la Mujer son receptoras de este tipo de denuncias.
“Me siento desprotegida por la Justicia”
El rol de la Justicia y de los magistrados que la conforman juega un papel fundamental en este flagelo, ya que todas las medidas cautelares y de protección son dispuestas por los ellos.
Élida Maidana, de Jardín América, se animó a denunciar a su ex esposo después de vivir 17 años todo tipo de violencia, junto a sus hijos.
Durante dos años, la mujer actualizó las denuncias y siguió al pie de la letra todos los pasos que debía realizar para evitar que su agresor vuelva a su casa.
Pero la jueza Cynthia Lourdes Meyer, a cargo de Juzgado Civil, Comercial, Laboral y de Familia Dos de Jardín América, dispuso que Élida debía dividir el inmueble con un muro para compartirlo con su ex o tenía que recurrir a un abogado, porque su trabajo “había terminado”.
Al no tener recursos para costear un letrado, la mujer vive con miedo de que su victimario regrese y dice sentirse “desprotegida por la Justicia”.
Además, la activista pide que su labor –que ahora se enmarca en la subsecretaría de Sandra Galeano- sea reconocida y bien remunerada, ya que les lleva mucho tiempo y dinero que sale de sus propios bolsillos.