A diez años de la desaparición de Aída Cabrera: “La siento viva dentro mío”
En un partido de ajedrez, en la melodía de una guitarra, en un sueño o en un mate, el mismo mate que esa mañana dejó sin tomar. En todas esas situaciones cotidianas Aída Cabrera sigue presente para su familia, a pesar de que un día hoy pero hace diez años bajó por última vez las escaleras de los monoblosck's de Villa Cabello y jamás volvió a ser vista.
“Ella en enero cumplió 76 años. Yo la siento viva dentro mío, más allá de que haya muchas probabilidades de que ya no esté con vida. Por eso voy a empezar esta nueva etapa con un enfoque más desde el corazón, haciendo dedicatorias para que la gente no olvide a una mamá, a una abuela, de la ciudad de Posadas que un día salió de su casa como cualquier persona lo podría hacer y desapareció de la nada”, expresa Claudia Betancur, una de las hijas de Aída, en diálogo con La Voz de Misiones.
Ese 28 de febrero de 2014 Aída Cabrera preparó un termo de agua caliente y también el mate, pero no llegó a darle ni un solo sorbo porque -sostiene la familia- salió para ir al kiosco a buscar algo para acompañar su desayuno y desde ahí nada más se supo de ella. Y de ese momento ya se cumplió una década, ni más menos.
Una década en la que tanto Claudia, como sus dos hijos y sus hermanos viven sumidos en la incertidumbre de no saber qué pasó con Aída y pendientes de que al celular llegue una pista.
“Uno está pendiente las 24 horas de ese teléfono, no querés dormir, no querés comer. Estás pendiente, pensando, poniéndote en el lugar de esa persona, si está viva, si está sufriendo, si la lastimaron, si está pasando frío, hambre, sed. Muchas veces te deterioras físicamente y muchos familiares murieron en la búsqueda de tristeza, de agotamiento, pero aún seguimos. Si yo hubiese sido la persona desaparecida sé que mi madre no hubiera descansado buscándome”, relató Claudia, que actualmente reside en el mismo departamento del edificio G de la chacra 150, donde también vivía Aída.
Tanto Claudia como su familia no dejó esquina, ni trillo, ni monte de Posadas sin rastrillar. También recorrieron localidades del interior e incluso ciudades de otra provincia, encarando una búsqueda en la que dejaron todo, tiempo, dinero y esperanzas.
En medio de todas las pistas e hipótesis deslizadas en este decenio, para su hija hay una que hoy prevalece y que podría ajustarse a lo que sucedió realmente, aunque el nivel de certeza tampoco es muy alto.
“A lo largo de los años tuve varias hipótesis y por etapas me centré en una o en otra. Hoy en día es como que fui tomando notas y a ver si en conjunto se podían unificar porque hace tiempo las veía muy separadas. Es así que hoy puedo decir que mi teoría es que ella ese día salió de casa y en la calle se encontró con alguien conocido que la llevó a una a la que había empezado a ir poco antes y como el caso se hizo mediático muy rápidamente después la llevaron a una zona roja cercana al hospital y que ahí fue descartada”, trazó la mujer a LVM.