Cerro Corá: juntan fondos para tumba de un ex combatiente de Malvinas
En plena pandemia y producto de una ACV, el 9 de agosto del 2020, a sus 61 años, murió Félix Antonio Villalba, ex combatiente de la Guerra de Malvinas. Estuvo internado en terapia intensiva en el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga y luchó por su vida durante siete días.
Tras un año y cinco meses del último adiós, sus tres hijos y su esposa buscan refaccionar la tumba donde descansa el veterano.
Una cruz de madera con el nombre del héroe y unos ladrillos, que forman un círculo, son los elementos que indican dónde está enterrado Félix.
Para la familia del ex tripulante de la Armada Argentina, la tumba no es digna para quien luchó por la patria y, por eso, cuando se cumplió el primer aniversario de su muerte, “con mis hermanos y mi mamá estábamos queriendo arreglarla y queríamos pedir colaboración de quienes nos quieran ayudar", dijo Liliana Villalba, hija del fallecido, en diálogo con La Voz de Misiones.
“Él está en el cementerio de Bonpland. Es lejos, hay que pagar un flete, comprar las cosas para hacerle una lápida y llevarlas a la tumba", explicó la mujer y comentó: "Una placa nos sale 10 mil pesos".
De héroe a changarín
Al finalizar la Guerra de Malvinas, en 1982, el misionero volvió a la tierra colorada y se instaló en la localidad de San José, donde trabajó como peón en un molino de yerba mate.
Más tarde se reubicó junto a su familia en la vivienda de su mamá, vendiendo carbón y trabajando en la chacra, durante muchos años.
Un conflicto con su progenitora llevó al ex combatiente a buscar un nuevo lugar para vivir. Fue así que acudió a la ayuda del intendente de Cerro Corá, en ese momento, Roberto Ramírez: “Le contó su historia y que estuvo en la guerra”, dijo Liliana a LVM.
Y agregó que “el intendente le dio un pedacito de tierra para que él pueda vivir con mi mamá y nosotros, y ahí se quedó hasta que murió”.
Liliana relató que su papá trabajó como changarín durante un largo período, “hasta que nosotros nos enteramos que le estaban dando beneficios a los ex combatientes de Malvinas y le insistimos que haga los papeles”.
Sin embargo, Félix nunca pudo acceder a una retribución o asistencia por parte del gobierno: “Le habían dicho que le iban hacer una pensión, que le iban a hacer una casa digna, y todo", señaló la mujer.
“Vivió de changas hasta que le salió una pensión por discapacidad a mi mamá, porque tiene rota una pierna, y ella le pidió a mi papá que no trabaje más, porque había trabajado toda su vida”, añadió Liliana.
Félix fue designado a Malvinas cuando tenía 19 años y pasó el resto de su vida esperanzo que le den el reconocimiento que se merecía: “Siempre luchó por su pensión, me decía: 'Un día me va a salir mi hija', y se murió con esa esperanza”.