La historia del Jarry Poter misionero: “Fue casualidad, no conocíamos la peli”
Siete libros que alcanzaron 500 millones de copias en todo el planeta y ocho películas que se tradujeron en más de 7.000 millones de dólares por éxito de taquilla, pero había un lugar en el mundo donde Harry Potter, el niño mago de la novela creada por la escritora británica J. K. Rowling, era menos conocido que Jarry Poter, un niño nacido en 2008 en el paraje Cerro Moreno, departamento de Salto Encantado, en Misiones.
La historia se remonta al 8 de enero de 2008, cuando Rubén Poter y su esposa tuvieron a su primer hijo y para quien la mujer ya tenía el nombre elegido con anterioridad: Jarry Nicolás Poter.
Y la elección del nombre, que muchos podrían pensar que se trataba de un homenaje al personaje de ficción o deberse a un fanatismo de los padres del niño hacia la película, en realidad fue puramente obra del destino y la casualidad.
“Cuando él nació, en 2008, nosotros no teníamos televisor, no conocíamos la película. Fue casualidad nomás, porque a mi esposa le gustó ese nombre y mi apellido verdadero es Poter, desde mi abuelo hasta acá”, contó Rubén, el padre de Jarry, en diálogo con La Voz de Misiones.
El caso se viralizó esta semana a partir de la foto de un fragmento de la partida de nacimiento del niño publicada en Twitter, lo cual disparó una ola de reacciones entre los fanáticos de la novela que luego se transformó en una de las sagas (2001-2011) cinematográficas más famosas del mundo.
Hoy Jarry tiene 15 años, va a tercer año de la secundaria y asiste al BOP 109 de Cerro Moreno, ubicado sobre la ruta provincial 220, a unos 7 kilómetros del casco urbano de Salto Encantado.
Estuvo tan cerca🗝️🧹🧙♀️
cosas que pasan en el interior, amo mi provincia pic.twitter.com/G3L7qyDO9T
%5Etfw">August 23, 2023
"No podía creer"
“Hoy fui a la escuela y me dijeron que era famoso. Primero pensé que me estaban jodiendo, pero la directora me mostró la noticia. Yo no podía creer”, contó el adolescente a LVM.
Es que tanto para Jarry como para sus compañeros la coincidencia con el nombre que la escritora británica J. K. Rowling popularizó a lo largo y ancho del mundo no era motivo de sorpresa.