La imagen de Cristo, un árbol y un milagro en Posadas
En la noche del 27 de julio de 1997, comenzó a correr el rumor de que la imagen de Cristo había aparecido reflejada en la pared de una vivienda, ubicada sobre la calle Tucumán, entre 25 de Mayo y General Paz, en pleno microcentro de Posadas.
El inmueble era alquilado por una pareja de escasos recursos a Miguelina Tavarez Castillo de Barrios, mientras que la dueña habitaba la casa vecina.
Aproximadamente a las 20 de ese domingo, la anciana regresaba de la misa a la que concurría los fines de semana, momento en que dos vecinas se acercaron y le hicieron notar la imagen. La visión dejó perpleja a la titular de la vivienda y, desde ese instante, otros vecinos comenzaron a agruparse en el lugar.
La noticia del “milagro” transcendió rápidamente y, en cuestión de horas, cientos de fieles, creyentes, incrédulos y curiosos de la capital misionera se congregaron frente a la casa.
La conmoción fue tanta que la Policía de Tránsito tuvo que cortar las calles aledañas al inmueble, debido a que comenzó a llegar gente del interior de la tierra colorada, de otras provincias e inclusive personas de Paraguay, Brasil y Uruguay, para apreciar la figura de Cristo.
Una romería
La Voz de Misiones entrevistó a Rosa Besciani, una vecina que todavía vive en el barrio del “milagro”, quien recordó el hecho ocurrido hace ya 26 años.
“Una vecina vino a despertarme, era como las 2 de la mañana, y me dijo: ‘Vení, vení, vamos a ver allá en la casa de la vecina que apareció la imagen de Cristo en la pared”, recordó Rosa y subrayó con asombro: “Era patente la imagen de Cristo”.
En esa línea, la anciana explicó la figura proyectada en la pared “era igual a la estampilla Sagrado Corazón”.
“Se reflejaba por la luz y con sombra que estaba en frente. Ahí comenzó a venir mucha gente, hasta vinieron para hacer choripán, de todo, ya era una romería todas las noches”, recreó Rosa.
En ese entonces, las hipótesis fueron muchas. Lo más llamativo, sostuvo Rosa, fue que los religiosos se acercaban a rezar y los curiosos llegaban para intercambiar opiniones sobre el hecho, que finalizó luego de tres días de consternación.
Es que, de acuerdo a las crónicas periodísticas de la época, por la aglomeración de la gente, el 29 de julio, un vecino llamado Juan Gabriel se subió a la copa del árbol y cortó la rama por la cual se filtraba la luz y formaba la imagen de Jesús en la pared, dando fin al “milagro”.
“Así terminó”, detalló Rosa sobre el momento en que la figura desapareció y no volvió a aparecer hasta la actualidad.
Sin embargo, durante una semana continuó llegando gente a la casa de Miguelina Tavarez Castillos de Barrios, una mujer católica que había perdido a su marido un año antes.
Fotos de archivo: Primera Edición y El Territorio