Le diagnosticaron celiaquía de grande y enseña a cocinar para “ser felices”
En el marco del Día Mundial de la Celiaquía, que se celebra este viernes 5 de mayo, la docente y productora regional Norma Mirta López conversó con La Voz de Misiones y contó cómo fue el paso de su severo cuadro médico a una vida sin gluten, dedicándose a la enseñanza de una cocina accesible para todos.
Celiaquía grado 4
Hoy con 53 años, Norma compartió que le diagnosticaron celiaquía de adulta, hace 12 años. Sin embargo, desde niña, y debido a no dar con el diagnóstico indicado, siempre presentó muchos problemas de salud: constipación crónica, altos niveles de anemia, desarreglos emocionales, pérdida de cabello y manchas en la piel.
“Durante la edad adulta tuve embarazos muy complicados, tratados con muchas transfusiones. Comenzaba un embarazo con 53 kilos y tenía a mis hijos con 45 kilos”, explicó.
“Hasta los 40 años más o menos continuaron los problemas hasta que di con el médico indicado, después de pasar por varios, y me encontró todas las características de una celíaca. Luego me diagnosticaron celiaquía grado 4”, comentó.
Norma recordó que al comienzo fue muy angustiante, porque “uno está en un estado crítico de salud, anoréxica, anímica, muy sensible, depresiva, porque además yo era depresiva, hasta que encontrás personas que realmente entienden”.
Una oferta escasa, nula o inaccesible
La docente explicó que la primera diferencia y obstáculo que encontró al salir por primera vez al supermercado, luego de ser diagnosticada, fueron los productos excesivamente caros: “Casi no había productos ricos, frescos, aptos o eran muy caros”, exclamó.
“Además, me sentía muy mal cuando tenía que consumir alimentos delante de mi familia, porque eran muy caros y no podía compartir con ellos”, recordó.
Dado el contexto y las elevadas o escasas ofertas que proponía el mercado, Norma comenzó a capacitarse y aprender de manera autodidáctica y con cursos sobre comida básica y repostería sin gluten.
“Fue todo un desafío cambiar las recetas con gluten por recetas libres de gluten. Después de mucha práctica, prepararme, leer mucho, asistir a cursos de nutrición, de manipulación de alimentos, de hábitos saludables, descubrí lo de la contaminación cruzada, que era más que importante en los celíacos muy crónicos”, aclaró.
“Más tarde, con mucho esfuerzo, me hice una sala de elaboración delante de mi casa para que no hubiera ningún contacto con otro tipo de alimento con gluten”, añadió.
Compartir la experiencia
Una vez que se sintió segura, Norma comenzó a vender de a poco sus productos a través del emprendimiento que denominó
Chipas recién salidas del horno.