Por un día, Posadas tuvo una intendenta peronista en 1973
Hace 50 años, la ciudad de Posadas tuvo una intendenta que ocupó el cargo del gobierno municipal por un día.
La historia de Eva Chileski de Pelinski, del partido de extracción peronista Tercera Posición, se remonta a 1973, época en la que Argentina vivía un clima político muy agitado.
Por esos días, se palpitaba el retorno de Juan Domingo Perón a su tercera presidencia, tras los años de exilio y proscripción.
El escenario en Misiones no era muy diferente al nacional. El ojo de la tormenta estuvo puesto en el conflicto entre el intendente de Posadas y el Honorable Concejo Deliberante capitalino, el cual ocurrió durante una semana en el mes de octubre.
Triunfo inesperado
En diciembre del 72, el Partido Justicialista (PJ) se resquebrajó luego del magnicidio de Francisco Victorino “Coco” Ripoll, pre-candidato a gobernador de la provincia.
Nació así en la tierra colorada el partido Tercera Posición, una rama disidente del PJ que inesperadamente ganó la intendencia de la capital misionera en 1973.
De esa manera, asumió como intendente de Posadas Calor Alberto Sorol, un agrimensor recién llegado de Santiago del Estero, quien llevaba en el quinto lugar de su lista de concejales a Eva de Pelinski.
Semana caliente
A pocos meses de haber asumido Sorol, el Honorable Concejo Deliberante capitalino realizó una sesión en la que cuestionó “duramente” la gestión del intendente, según informaba por esos días el diario El Territorio.
Luego, el PJ convocó a una sesión “secreta” (cerrada al público y a los periodistas), a la cual fue invitado el jefe comunal de la agrupación política Tercera Posición.
Allí, Carlos Sorol ofreció un informe sobre su gestión, se defendió de las acusaciones vertidas días atrás en su contra y reclamó que la reunión debía ser de carácter público. Aunque, por un problema de salud, se tuvo que retirar del recinto antes de terminar su exposición y la sesión entró en un cuarto intermedio.
En esa atmosfera política, la agrupación Tercera Posición expulsó del partido a los concejales Mathot, Luján, Diblassi y Ramírez.
Finalmente, los ediles retomaron la sesión y enumeraron 33 motivos de mal desempeño en la función pública del intendente y en su ausencia lo suspendieron por lapso de 60 días.
Algunos de los irrisorios planteos esgrimidos por los legisladores fueron, por ejemplo, la falta en el cuidado de los árboles y el riego de las calles.
De esa manera, la moción fue aceptada por el cuerpo, menos por el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), que se abstuvo de votar.
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