Vendedor ambulante halló $4 millones y lo devolvió: “Soy feliz con lo que tengo”
Diego Valdez es un vendedor ambulante, un laburante de la calle. Trabaja todo el día. Desde temprano vende sandwiches y empanadas en el estacionamiento del mayorista Diarco de Posadas, regresa a casa para la siesta y ahí vuelve a empezar con changas de todo tipo: pintura, limpieza, mantenimiento de patios. Aún sí, llegar a fin de mes se le hace complicado y hace una semana encontró varios millones de pesos que pudieron haberlo sacado de aprietos, pero no dudó en ningún momento y decidió devolverlo. “Soy feliz y millonario con lo que tengo, que es mi familia”, expresó el hombre, que sueña con tener un trabajo en blanco.
Todo ocurrió el jueves pasado, mientras Diego se aprestaba a volver a su casa luego de otro día de venta callejera, donde la crisis económica también se siente. “Está duro, antes llevaba 80 sandwiches para vender, hoy llevo 20-30 y a veces vuelvo con algunos sandwiches a casa”, grafica.
Así fue que mientras juntaba su mesa, su conservadora y su exhibidora Diego se topó con un bolso olvidado sobre uno de los carritos utilizados por clientes del mayorista.
Lo abrió por curiosidad y vio que estaba repleto de billetes, pero no dudó ni un segundo, dijo en un vivo con La Voz de Misiones.
“Abrí y tenía plata, era mucho, pero no sé cuanto. Algunos dicen que eran 4 millones, otros dicen que era más. Le mostré a un señor que estaba ahí para que vea y le dije que lo iba a ir a entregar a unos de los supervisores y así después llegaron al dueño. Era un médico de Garupá, que era cliente habitual de Diarco”, relató Diego.
En su cabeza nunca hubo otra opción. “Ahí no hay cámaras de seguridad ni nada, pero yo nunca dudé. Yo me rebusco a diario, gracias a Dios tengo mucha gente que me ayuda y me dan changuitas. A veces te tienta un poco, pero de nada sirve porque la plata como fácil viene, fácil se va”, reflexionó.
Su honor, el posible futuro de su familia sin él en caso de ser detenido por adueñarse del dinero y su lealtad al remisero que le consiguió el permiso para que poder trabajar en el estacionamiento de Diarco se cruzaron por la mente de Diego, dueño de una historia que grafica con crudeza los efectos de la permanente crisis económica que a traviesa la Argentina.
El sueño de un trabajo en blanco
El hombre, que vive en el barrio Kennedy junto a su esposa y a sus dos hijos pequeños, contó que es cocinero y parrillero y que trabajaba en un local de la costanera que cerró de un día para el otro.