El Hombre sin apellido y el mejor oficio del mundo
Por: Fernando Oz
Mauro Federico, quien destapó el escándalo de corrupción más grande del gobierno de Javier Milei, lleva cuarenta años en el mejor oficio del mundo y conoce las reglas. Es de esa clase de colegas de primera línea, de los que con un anotador de bolsillo y un bolígrafo cualquiera se animan a cruzar el Rubicón detrás de una historia que merece ser contada. A lo largo de su carrera le tocó lidiar con tipos de la más variada calaña, desde políticos con pocos escrúpulos y policías de gatillo fácil, hasta narcotraficantes y asesinos.
Los títulos de sus tres primeros libros describen un poco su coto de caza: País Narco, Historia de la droga en la Argentina y Mi Sangre, una de narcos, espías y sicarios que merecería terminar en Netflix. Se imaginan que, con semejante recorrido, éste no es de la clase de periodistas que se siente amenazado muy fácilmente ni de los que por cualquier incidente se pone a gritar que la libertad de prensa está en peligro.
Su nombre está asociado a casos emblemáticos de investigación que pusieron en jaque a funcionarios, empresarios y estructuras de poder, siempre con documentación precisa y fuentes confiables. Jamás perdió un juicio en los tribunales. No busca el lucimiento personal ni la condena fácil: su periodismo incomoda porque escarba, verifica y nunca se rinde ante presiones.
La cuestión es que, el otro día, Mauro caminaba con su hija Emilia por la calle y no advirtió que lo estaban siguiendo. Quien sí se dio cuenta y advirtió sobre la extraña situación fue ella, cuando estaban en un local público. Inmediatamente, él encara al desconocido, le toma algunas fotos con su celular y el fulano desaparece.
Un par de horas más tarde, el colega ya tenía toda la tira del sujeto: se trataba de un gendarme del área de inteligencia. Minutos después, sabía todo lo que tenía que saber para responsabilizar públicamente a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por ordenar espiarlo. Lo contó con detalles en Data Clave, su programa por el canal de streaming Carnaval.
Este episodio no puede entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una avanzada sistemática contra los periodistas que se atreven a cuestionar el poder. Resulta inadmisible que, en pleno siglo XXI, Milei —que se presenta como abanderado de la libertad— permita o fomente .
Gordo, no estás solo. No les des respiro, que son ellos, los corruptos, los que tienen miedo, porque, en definitiva, el miedo del poder a la prensa es miedo a la verdad y a la rendición de cuentas. Cuando todo parece estar perdido, es el mejor oficio del mundo quien encuentra la hendija para que entre la luz.