Por Fernando OZ
@F_ortegazabala
La velocidad de Encuentro Misionero es asombrosa.

En poco más de una semana, lo que aún prefiero creer que nació como un legítimo y necesario llamado a la conformación de un gran frente misionerista en defensa propia, ya exhibe un pelotón completo de candidatos, un bloque propio en la Cámara de Representantes que acaba de presentar un proyecto de ley, y hasta un búnker de campaña estratégicamente ubicado en una céntrica calle de la bella Posadas, con cartelería flamante y todo el despliegue escénico que la ocasión requiere. Todo esto, por supuesto, acompañado con toda la parafernalia en las redes sociales.
Todo muy propio a los tiempos del aceleracionismo y la posverdad. Sin embargo,
la prisa ciega suele ser una mala consejera; nos impide estar presentes en el aquí y el ahora y, sobre todo, nos nubla la vista para apreciar con la debida claridad qué es lo que realmente ocurre ante nuestros ojos.
Lo que siguió a este despliegue fue un acto político en la denominada “Casa del Militante”, llevado a cabo el pasado viernes. Este “nuevo espacio político” que se promociona de “puertas abiertas”, también presentó a sus cuatro “jefes de campaña”: el actual intendente de Posadas,
Lalo Stelatto; el diputado nacional
Oscar Herrera Ahuad; el vicegobernador
Lucas Romero Spinelli; y el presidente de la Cámara de Representantes,
Sebastián Macias. Ese orden no es un capricho del arriba firmante ni una cuestión de azar. Los cuatro fueron los principales oradores de la jornada y
coincidieron en la calculada deferencia de resaltar, una y otra vez, el apoyo incondicional a la gestión de Hugo Passalacqua, quien curiosamente fue el gran ausente en el lanzamiento de este espacio.
La fotografía capturada a 180 grados durante el evento retrata a unos doscientos —si quieren ser generosos, digamos quinientos— dirigentes y militantes de la Renovación, acompañados por senadores, diputados nacionales y buena parte el elenco estable del poder local. También se dejaron ver algunos políticos de partidos satélites que orbitan como aliados permanentes.
Según el parte oficial difundido por el oficialismo, “la jornada sirvió para coordinar el acompañamiento al gobernador Hugo Passalacqua en el discurso de apertura de sesiones ordinarias de la Cámara de Representantes el próximo 1 de mayo y para delinear las primeras estrategias electorales del espacio oficialista”. Así, sin más preámbulos, se puso en marcha la maquinaria electoral.
Miren, lo digo con total franqueza: a la idea de
“defender los intereses de los misioneros por encima de cualquier bandera política”, me sumo sin dudarlo ni un segundo. Díganme dónde hay que firmar. Pero déjenme advertir, desde la experiencia de quien ha visto pasar mucha agua bajo el puente, que las postales del viernes son, en el mejor de los casos, las mismas que vengo observando desde hace un par de campañas electorales; sólo se cambió el decorado de la escena.
Me hubiese gustado ver otra cosa, algo más profundo. Esperaba encontrar académicos, expertos en materias críticas, representantes legítimos de los docentes, estudiantes con verdaderas ganas de involucrarse y embarrarse, empresarios con ideas brillantes y disruptivas, comerciantes, productores, colonos y esa gente común que todavía no se resigna al conformismo.
También me hubiese gustado encontrar a políticos y dirigentes de diferentes vertientes dispuestos a dejar de lado la mezquindad y esa dependencia casi patológica a partidos nacionales que representan intereses que nada tienen que ver con las urgencias de nuestro territorio. Pero ya saben lo que dicen: la brecha que suele haber entre nuestras expectativas y la dura realidad nace siempre de nuestra propia ilusión, no de los eventos externos que nos rodean.
Mientras tanto,
. No cayó nada bien que algunas de estas “candidaturas” se hayan adelantado de forma tan estrepitosa faltando todavía un año entero para tener que ir a las urnas.
Algunos de los integrantes de ese círculo íntimo no creen que este sea el momento más conveniente para tener a funcionarios más preocupados por su propia boleta y su futuro personal que por la gestión diaria del Estado.
, resumió con una punta de amargura un funcionario al que se lo escucha preocupado por la situación social.
Y seguramente hacia esa dirección, la de la gestión pura y dura, se encamine el discurso que dará el mandatario en la Cámara de Representantes este primero de mayo. Se espera mucha demostración de logros administrativos, el anuncio de algunas obras estratégicas necesarias para la provincia, una novedad vinculada a mermas impositivas que, según dicen los que saben, será una verdadera “bomba”, y una postura clara y firme en contra de los atropellos del gobierno de
, con la diplomacia que el caso requiere.
, graficó un actor clave en el engranaje del Gobierno actual. Todo indica que Passalacqua prefiere hablar sobre los rieles de un gobierno en gestión activa y no sobre las arenas movedizas de la política partidaria y electoral.
Hablará más como un mandatario que se encuentra al frente de un Estado sitiado por las políticas nacionales, más preocupado por lo que queda hoy en el granero que por su propia y lejana reelección. Entonces, en un esquema de lógicas conjeturas, podría pensar que ese día, tal vez, las lecturas políticas más interesantes no se encuentren en las palabras del discurso, sino en los gestos, los silencios y las miradas de los principales actores del Cantón que estén presentes.
Pero fijémonos también un poco en qué es lo que sucede en los campamentos opositores, donde las imágenes tampoco resultan ser muy alentadoras que digamos. En el oficialismo se jactan de que en el acto del viernes hubo “militantes del Partido Agrario y Social, radicales, peronistas, independientes y hasta libertarios desencantados”. Probablemente haya sido así; de hecho, me gustaría sinceramente que hubiese sido así por el bien de la pluralidad.
Lo que sí está claro que el presidente del PAyS y ex diputado provincial,
, criticó el adelantamiento del debate preelectoral, tildándolo de “prematuro”. Pero, además, llevó la cuestión al plano netamente ideológico: “cualquier sector de derecha, no solamente La Libertad Avanza, cualquiera de los otros partidos libertarios, en su momento era el PRO, o sea, partidos que extremadamente fueron hacia una política liberal, de derecha, no vamos a comulgar con estas ideas”. Y en ese desorden de palabras terminó diciendo que la “gran falencia” en la política actual es la “escasez de ideología”.
Al acto del viernes tampoco se asomó el flamante presidente del PJ local,
, quien tanto tiene que agradecer al oficialismo por su reciente victoria. A su modo, desde la UCR también cascotearon la iniciativa con diversos argumentos, pero sin detenerse a observar la cuestión de fondo. Y el menudo grupo del Pro, capitaneado desde los pasillos del Congreso por el senador
, ni siquiera llegó a eso, están más preocupados por las presentaciones públicas de
. Lo mismo sucede con otros dirigentes con bancas:
.
En otro rincón del tablero tenemos al Doctor
, quien avanza con decisión en el arte de la actuación, con toda su fe puesta en la marca Milei. Sus apariciones sabatinas, con corbata al tono de los republicanos yankees, van formando la postal perfecta de la liturgia del poder, seca y sin concesiones. Enmarcado por la simetría, el sujeto se sienta con la rigidez de quien sabe que la lapicera pesa más que la pólvora. Un plano frontal, casi de prontuario, captura una mirada directa, fría, que
. El escritorio, limpio hasta la sospecha, aloja apenas una libreta que sugiere anotaciones de una guerra silenciosa, mientras el fondo de cortinas pesadas clausura cualquier escape a la realidad exterior.
Pero lo peor de la semana fue la del diputado
, presidente del bloque “Por la vida y los valores” y vicepresidente segundo de la Legislatura. Durante una entrevista exclusiva con el Licenciado
, tuvo la brutal desfachatez de quejarse en público porque no le dan un “ascensor”, un auto y personal para recibir papeles. Y como si semejante desplante fuese poco, condicionó los tres votos de su bloque para la votación de los pliegos de un ministro de la Corte:
. Y luego, con un cinismo que asusta, agregó: “dentro de un acuerdo hubo un pedido, hoy mi pedido no llegó nunca. Estamos llegando al primero de mayo y qué pasa. Hacemos un cumpleaños, pero no llega el… (regalo), entonces no podemos trabajar así”. En definitiva, la imagen de un malandra con traje de diputado.
Cuando yo era niño y, con la ansiedad propia de la edad, me apresuraba aparatosamente a realizar alguna tarea que me encomendaban, mi abuelo Renato solía frenarme en seco. Ponía sus manos sobre mis hombros, me miraba a los ojos y me decía:
, que en latín significa algo así como apresúrate despacio o camina lentamente. Se trata de una paradoja que sugiere la necesidad de actuar con rapidez y eficacia cuando la situación lo requiere, pero siempre sin precipitación, sin ansiedad y sin perder los estribos. Muchos años después supe que ese era un lema asociado al emperador Augusto y que, para la escuela de los estoicos, la lentitud no es en absoluto un sinónimo de pereza o desidia, sino de atención plena y de un firme dominio propio.
La creación de un frente amplio en la provincia —llámese como se llame y tenga la forma que tenga—, con el fin de contener la delicada economía regional, frenar las desmesuras constantes del Poder central y acordar políticas de Estado de largo plazo, es hoy una tarea tan necesaria como urgente. Pero para hacerlo bien,
. Porque ir más despacio, especialmente en estos tiempos de caos, es un acto de resistencia y la única herramienta válida para asegurar que cada acción sea realizada con verdadera intención y virtud, y no simplemente por la inercia del cargo o por el miedo al futuro. El Encuentro Misionero puede ser más grande.