Mesa de arena: primera incursión sobre el mapa electoral del Cantón
PublicadoDomingo 12 de abril, 2026 · 12:25
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Por Fernando Oz
@F_ortegazabala
El río está revuelto al son de los vientos de campaña y llegan del sur. Cercado por escándalos de corrupción y con una economía a la deriva, el presidente Javier Milei sospecha que el adelanto electoral ya es una pieza en juego. Su asesor estrella, Santiago Caputo, cruza los dedos: necesita tiempo. Espera ganarlo con el Mundial de Fútbol y un par de bombas de humo bien lanzadas. Esta semana, Lule Menem dictó las primeras directrices para el armado provincial; lo hizo tras estudiar las mediciones que quedaron sobre el escritorio de Karina Milei. “La marca se nos cae”, sentenció un armador. La aceleración de los tiempos viaja en las ráfagas del sur.
La política argentina se agita en ciclos de promesas y desilusiones, de expectativas que nunca terminan de materializarse. Milei, acorralado por la realidad que siempre llega antes que las intenciones, se enfrenta a una tormenta de flancos abiertos: economía, corrupción, desgaste institucional. La imagen del presidente se diluye y su poder comienza a mostrar fisuras. El país, y Misiones en particular, parecen vivir una campaña permanente, donde el tiempo es el recurso más escaso y el humo, el más abundante.
El diputado provincial Carlos Adrián Nuñez —gerente de la marca Milei en el Cantón— cree que aún tiene cartas para jugar por la gobernación y lanzó su propia reforma del Estado con más de 120 proyectos. Ducho en la letra chica de los contratos, el legislador apunta a una reforma electoral para liquidar la ley de lemas y alinear la fecha de elecciones con la Nación, buscando arrastrar al electorado a una batalla de escala nacional.
Presenta proyectos en masa, como si el volumen compensara la falta de sustancia. No lo podrá hacer; tampoco conseguirá la pomposa ley de “Libertad Educativa”, ni la de modernización y reducción de gasto, ni nada. Simplemente porque no cuenta con los votos necesarios, ni aunque junte a todos los diputados opositores y a los opositores de alquiler. Pero dejemos de lado el poroteo: ¿alguien realmente puede creer que el abogado tributarista, que fogueó su carrera perfeccionando sistemas de recaudación, apunte a la eliminación de tasas e impuestos?
Lo de Nuñez es una contradicción ambulante: especialista en recaudación, propone eliminar tasas e impuestos. De él existe una pila de registros de servicios jurídicos prestados a diversas administraciones municipales y organismos estatales de Misiones. Comenzó a principios de siglo en la ciudad de las Cataratas, donde gestionaba el cobro de deudas de contribuyentes en mora a través de ejecuciones tributarias en la Justicia. Siguió por Posadas y, hasta meses antes de su entrada al mundo libertario, . ¿Qué opinarán los intendentes renovadores que aún mantienen contratos con su estudio jurídico?
Misiones, entonces, se prepara para un ciclo electoral marcado por la aceleración de los tiempos, la redefinición de alianzas y la supervivencia de los viejos y nuevos actores. El río sigue revuelto, pero todos los navegantes buscan mantenerse a flote, aunque sea agarrándose a los restos de una marca, una estructura o una bandera. En la política misionera, como en la argentina, la única certeza es la incertidumbre, y el único mandato, sobrevivir hasta el próximo ciclo.
hacía lo mismo en la Fiscalía de Estado con ejecuciones a favor del Gobierno provincial
El pasado de Nuñez, sin tilde, es tan público como incómodo. El hombre que hoy se vende como libertario fue, durante años, el brazo ejecutor de la recaudación estatal, persiguiendo deudores y defendiendo los intereses del fisco.
El diputado sabe que la marca Milei ya no brilla como antes, pero se tiene fe. En la intimidad dice que está dispuesto a pelear; que La Libertad Avanza en el Cantón conserva un piso del veinticinco por ciento y que no tiene interés en pactar con la Renovación. Los que quieran sumarse, que se pongan a la cola, detrás de los “libertarios puros”.
Nuñez, con una maestría en Political Management otorgada por la prestigiosa universidad estadounidense George Washington, piensa en voz alta que la suerte de Milei está atada a las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre, en donde Donald Trump corre el riesgo de perder el control de la Cámara de Representantes. Si los demócratas recuperan el Congreso, el mandatario tendrá que afrontar un nuevo juicio político por abuso de poder. Ya saben, el Doctor tiene sus contradicciones.
En otro rincón, el senador Martín Goerling Lara ya se sabe candidato a gobernador de Misiones; se lo confirmó Mauricio Macri en una reunión de alfiles. El dato también lo publicó esta semana el diario La Nación. El expresidente busca reconstruir el PRO; él no será candidato, pero ya baraja nombres como el de Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, quien por ahora mira de lejos.
Hace tiempo que el legislador misionero le habla al oído a Macri. La predisposición de su jefe político lo complace. “Hoy es uno de sus principales asesores”, reconoce en voz baja el diputado nacional Fernando de Andreis, un escudero del PRO. El rol del senador es estratégico: preside el bloque en la Cámara Alta, lidera la Bicameral de Seguridad y tiene asiento en la Bicameral de Inteligencia —la famosa “comisión fantasma”—. Además, esta semana tomará la secretaría de la Comisión de Acuerdos, donde se cocinan los pliegos de jueces, diplomáticos, ascensos militares y otros cargos de control público.
Su debut será el jueves, durante la audiencia pública que tendrá como eje el análisis de la continuidad del juez Carlos Mahiques como integrante de la Cámara Federal de Casación Penal. Milei quiere que continúe en su cargo pese a haber cumplido la edad límite constitucional, por lo que requiere un nuevo acuerdo. El magistrado es el padre de Juan Bautista Mahiques, actual ministro de Justicia de la Nación y una figura clave en el ámbito de la rosca judicial durante el gobierno de Macri, además de ahijado político del Tano Angelici.
La política judicial argentina es un laberinto de parentescos, favores y acuerdos secretos, donde la edad constitucional es una excusa y la influencia, la moneda de cambio. Milei necesita un acuerdo para mantener a Mahiques, y Mahiques, a su vez, conecta al gobierno con la vieja guardia macrista. Todo está atado, nada es casualidad.
Macri tiene más motivos para escuchar a diario los consejos del sigiloso Goerling Lara: es su puente con la vicepresidenta Victoria Villarruel, con la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, y con el entorno de Santiago Caputo. Mientras juega a la diplomacia en el Congreso, casi al mismo tiempo, recorre la provincia en secreto armando su propia jugada.
En el Cantón también avanza otro armado de cara a las elecciones del próximo año; se trata de un rejuntado de arrepentidos de Milei, disidentes del PRO, excomulgados del radicalismo y furibundos antirrenovación. El armador de ese espacio es el diputado provincial Miguel Núñez, un hombre rudimentario, quien siempre se dedicó a la consultoría privada enfocada al sector agropecuario; aunque también estuvo una temporadita en la Municipalidad de Eldorado. Entre otras minucias que no vienen a la presentación.
Después de pegar el portazo al PRO, Núñez se acopló al expolicía Ramón Amarilla y crearon el bloque “Algo Nuevo”. Desde ese momento, la dupla camina la provincia buscando voluntades, más financistas y potenciales desestabilizadores. Juntos piensan en un proyecto político por fuera de las estructuras nacionales y provinciales: “No somos libertarios de Milei y menos renovadores, somos algo nuevo”, repiten a donde van. Hablan con sectores del radicalismo y quieren sumar al diputado provincial con peluca, Martín Arjol, que los mira con cierta desconfianza, y al exdiputado Pedro Puerta. No se suma a ese campamento el PAyS de Héctor “Cacho” Bárbaro por más cuestiones ideológicas que de ganas.
El armado es el reflejo de la crisis de identidad: no son Milei, no son renovadores, no son radicales; son algo indefinido, un proyecto en busca de definición y de financistas. La política, cuando se queda sin etiquetas, busca nuevos nombres y nuevas causas, aunque en el fondo todos los caminos conducen a la supervivencia. El discurso es la bandera, pero la realidad manda.
El panorama de la Unión Cívica Radical en Misiones es de subsistencia. Mientras atraviesan un proceso de redefinición estratégica, buscando posicionarse como una alternativa moderada y “de gestión” frente a la hegemonía de la Renovación y el avance de La Libertad Avanza, los radicales esperan señales de una cúpula alejada de los problemas de la provincia.
Si bien aún no hay nombres confirmados, el objetivo para el próximo ciclo electoral es presentar un candidato propio a la gobernación que logre romper la polarización, apoyándose en la estructura territorial (comités) que el radicalismo mantiene en casi todos los municipios de la provincia. Algunos sueñan con conformar una gran alianza junto con el PRO, con los libertarios desencantados y hasta con perdonar a los radicales que “se pusieron la peluca”. Otros se conforman con mantener las dos bancas que ponen en juego: la de Rosa Kurtz y la de Francisco Fonseca.
Los radicales se dividen entre los que sueñan y los que apenas resisten, entre el deseo de romper el statu quo y la necesidad de cuidar las bancas. Pepe Pianesi, el corredor eterno, es la metáfora perfecta de un partido que nunca termina de llegar a la meta. El sueño de una gran alianza es recurrente, pero la verdad es cruda: la polarización es fuerte, los nombres escasean, y la estructura territorial funciona como parapeto.
En el partido del oficialismo provincial hay menos ruido del que algunos “ansiosos” esperan. Sí hay un cambio de estrategia, pero especialmente táctico, frente a un Gobierno nacional que por momentos parece colapsar. “Fragilidad económica, desgaste político y controversias judiciales”, así lo resumen en una usina de la cúpula del Frente Renovador de la Concordia. Pero, además, Misiones está siendo una de las principales víctimas del sitio económico que emprendió Milei contra las provincias.
Hay quienes creen que los resultados de las dos elecciones legislativas del año pasado, donde la Renovación no superó el treinta por ciento de los votos, se debieron a las internas y mezquindades de quienes pensaron que se iban a llevar por delante un proyecto que viene construyendo una nueva provincia desde hace veintidós años y cuatro meses. “No habrá internas. Discutimos, estudiamos y procesamos; luego seguimos adelante, como lo venimos haciendo”, aseguró una fuente inapelable. “Hay una etapa superada”, agrega.
La Renovación, pese a los traspiés electorales, se muestra unida y convencida de la continuidad. Las internas, según la cúpula, están superadas; la discusión es parte del proceso, pero la decisión final es avanzar, como lo vienen haciendo hasta ahora. Confían en que el proyecto es el argumento central y más fuerte que las individualidades. En el oficialismo, la etapa de la fragmentación parece haber quedado atrás, aunque nadie se atreve a dar nombres para futuras candidaturas. Pero hay señales.
Todo indica que, pasadas las instancias de aprendizaje de los experimentos “Neo” y “Blend”, “más del cuarenta y cinco por ciento de los habitantes de Misiones va a salir a defender lo más preciado que tenemos, que es nuestra tierra y nuestros derechos”, así lo sentencian, como un acto de fe. “Es un tiempo de defensa, con serenidad”. La protección del territorio y de los derechos se impone como una consigna de referencia.
Hugo Passalacqua, aunque no lo diga a viva voz, se encuentra entre los candidateables; a él no le faltan ganas. Puede hacerlo, tiene sobrada experiencia. Tuvo que gobernar bajo el mandato de Mauricio Macri y ahora no le tocaron años de bonanza. Apenas comenzó la motosierra de Milei se enfermó y gobernó hasta aquí con ayuda de los más leales. Ya repuesto, el piloto se dispone a pasar otra tormenta y conservar el proyecto. Su imagen, pese a los traspiés de su gestión, se mantiene alta.
Las candidaturas, en Misiones, se niegan antes de confirmarse. El jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, tuvo que desmentir esta semana cuando alguien del entorno del intendente Claudio Filippa le preguntó si sería candidato a la gobernación. “Estoy más para ser jefe de campaña de Hugo”, contestó. El alcalde de la turística ciudad sí confirmó que irá por una reelección más, pero él es una excepción a cualquier regla.
Aunque se le hace agua la boca, el intendente de Alem, Matías Sebely, también negó que quiera ir por la gobernación: “Claro que quiero ser gobernador, pero no ahora. Esto lo hacen para generar internas; para enfrentarme al gobernador o a la conducción del partido, no sé”. El alcalde sí piensa en un nuevo mandato frente al municipio, donde prepara un paquete de medidas para bajar impuestos y atraer nuevas inversiones.
El vicegobernador, Lucas Romero Spinelli, también habría bajado sus intenciones de presentarse el próximo año como candidato a la gobernación. En su entorno aseguran que aspirará a la intendencia de Posadas.
También sucede que en el Cantón, los candidatos no se declaran, se insinúan; el silencio es parte de la alquimia electoral, y la lealtad, el valor más apreciado. Passalacqua, el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, el estratega de bajo perfil Raúl Castaño y “Kako” Sartori observan el escenario como si fuera un TEG y se preparan para la apertura del periodo de sesiones ordinarias de la Cámara de Representantes, el próximo primero de mayo, con la presencia del jefe del partido, Carlos Rovira.
Hay otras señales que pueden servir de guía para intentar interpretar la aceleración de los tiempos en la propia Renovación. En los medios oficialistas comienza a desaparecer el prefijo “Neo”, esa versión 4.0, para abrir paso al “Misionerismo” como emblema de un tiempo de defensa, de reconstrucción de símbolos, de afirmación de valores locales. La política, aquí, es resistencia frente a la adversidad.
La próxima señal se verá en el Congreso. La Casa Rosada quiere que antes de mitad de año se trate la eliminación de las PASO con el objetivo de reformular el sistema electoral antes de las elecciones. El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, ratificó que la intención de dinamitar las primarias por considerarlas ineficientes y un gasto excesivo para el Estado. Posiblemente, los diputados renovadores no acompañen esta vez el pedido de Milei. El peronismo quiere ir a internas; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, envió un mensaje a la cúpula de la Renovación, y también lo hicieron otros referentes del PJ a nivel nacional.
En ese escenario, las elecciones para presidir el PJ Misiones, convocadas para el próximo 19 de abril, son de vital importancia. Esta semana, el candidato Christian Humada se diferenció de su adversario kirchnerista, Gonzalo Costa de Arguibel, y se desmarcó del peronismo renovador representado por el diputado nacional Alberto Arrúa, quien quedó fuera de la interna. “A mí no me manda (Carlos) Rovira, ni La Cámpora, ni nadie”, cargó el dirigente, cuya lista, “La Julio Humada”, compite mano a mano con “Amplitud”, encabezada por Arguibel, quien lleva como candidata a vice a la camporista de Eldorado, María Cristina Brítez.
Según Humada: “Arguibel está mandado por Juanchi (Irrazábal) y la otra por Máximo Kirchner”. Lo concreto es que el hijo del exgobernador Julio César Humada está encolumnado detrás de la candidatura del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, para las elecciones presidenciales de 2027, y cuenta con el guiño de la Renovación para quedarse con el PJ en la provincia. Lo dije párrafos arriba: Todo está atado, nada es casualidad.
Hace 2 meses
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