Un inicio con Esperanza
Este 5 de marzo pasado casi medio millón de estudiantes volvieron a las aulas en la provincia de Misiones, en contra de las incertidumbres que asomaron en estos días a nivel Nacional, en nuestra provincia comenzamos las clases, con actos, inauguraciones y festejos. El arranque del ciclo escolar no fue casualidad, sino un objetivo cumplido en base a condiciones y metas que se lograron previamente, basadas en la acción del Estado y el diálogo con los diferentes sectores que componen el sistema educativo.
En primer lugar, con previsibilidad y utilizando los recursos provinciales, el haber logrado un acuerdo salarial que contempla el primer semestre del año, en base a un diálogo permanente y democrático. En segundo lugar, el avance en obras de infraestructura, con reparaciones, finalizaciones de obra y equipos diseminados a lo largo y ancho de la provincia, dando respuesta a las demandas de los directivos, sin dejar de lado que la infraestructura. El acondicionamiento de los edificios escolares es un tema constante, ya que los estudiantes transitan por lo menos cinco días a la semana las escuelas y en algunos casos los tres turnos, mañana, tarde y noche, provocando un desgaste constante en los edificios.
Por último, y no menos importante, la cercanía con comunidad educativa. Me parece que no hay nada más valioso que poder estar cerca del colega docente, escucharlo y gestionar o ser enlace para la solución de las demandas. Hace poco más de un año, yo estaba frente a las aulas y con más de quince años en la docencia, intento que mi función sea interpelada por mi yo docente.
El valor de poder entender el lenguaje del colega, que muchas veces necesita poder hablar y contar lo que le pasa, ya que sabe que hay soluciones que no son inmediatas. Pero poder sentirse escuchado y ver que su trámite o pedido comienza a encaminarse, saber que hay un número de teléfono que le va a responder, en algunos momentos del día, más tarde que temprano, le da esperanza.
Hoy Misiones se destaca por la calidad educativa de sus docentes y el altísimo nivel de los proyectos que desarrollan sus estudiantes, esto genera una luz de esperanza de un futuro que se ve promisorio, ante un contexto que en otros lados está lleno de incertidumbres. El misionero, que es una persona de bien y de trabajo, entiende y entendemos que el estudiante es el centro de nuestro sistema y todo lo que hagamos para sostener su trayectoria educativa es por y para ellos, para que crezcan con oportunidades que sostenemos con las Escuelas abiertas.